miércoles, julio 03, 2013

piedra y cielo / el cuaderno





Noticias, noticias… Acaba de publicarse en la red el número 3 de la revista virtual Piedra y Cielo, de la que ya he hablado en alguna ocasión. Esta vez, con poemas de Ada Salas y Dónall Dempsey, notas y aforismos de Lázaro Santana, un cuento de Horacio Cavallo y reseñas de Francisco León y Alejandro Krawietz, entre otros. Tengo el honor de abrir este número con un texto a caballo entre la nota de diario y el apunte ensayístico que se llama «Trance» y que escribí apenas dos días antes de que se acabara el año 2012. Sospecho que los lectores habituales de esta bitácora reconocerán en «Trance» algunas de las obsesiones que suelen recorrer lo que escribo, solo que en versión algo más prolija.

De todos modos, el grueso del número está ocupado por un hermoso dossier sobre el artista bosnio Stipo Pranyko (Jajce, 1930), de quien pudo verse una fascinante retrospectiva en el TEA de Santa Cruz de Tenerife entre abril de 2012 y enero de este año: poemas, ensayos de Melchor López, Isidro Hernández y Fernando Gómez Aguilera, un vídeo de David Delgado San Ginés… En fin, todo un regalo para los sentidos, y un justo homenaje a una obra que ocupa un lugar aparte por su sobria luminosidad, sus blancos vividos y usados y gastados por la vida, su afán por dignificar los oficios, las tareas cotidianas, el espacio de la domesticidad humilde…

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También está disponible en la red el último número del curso, el 47, de El Cuaderno, que dedica sus páginas iniciales a Julio Cortázar con motivo del cincuenta aniversario de la publicación de Rayuela. Pero hay más, mucho más: cuarenta páginas de reseñas, poemas, ilustraciones, textos sobre arte y literatura… Para descubrirlo basta con asomarse a la página correspondiente en issuu. Dosificad bien la lectura, porque no volvemos hasta septiembre.




1 comentario:

Alfredo J. Ramos dijo...

¡Buen menú! Va ser insuficiente la cucharilla del collage para degustarlo... ;-). Excelente esa ensoñación del caminante, recuerda algún viejo poema tuyo de ¿Oxford? Y, también, la capacidad simple e intensa de iluminación que tenía Rimbaud...!, (en serio). Buenas vacaciones.