jueves, junio 11, 2020

jericho brown / versos como balas


No me pegaré un tiro
en la sien, ni me pegaré un tiro
por la espalda, ni me ahorcaré
con una bolsa de basura, y si lo hago,
te prometo que no será
en un coche de policía con las esposas puestas
ni en la celda de la comisaría de algún pueblo
cuyo nombre conozco solamente
por tener que atravesarlo
para volver a casa. Sí, puede que corra peligro,
pero te lo prometo, confío en que los gusanos
que viven debajo de los tablones
de mi casa harán lo que tienen que hacer
al cadáver de un animal más de lo que confío
en que un agente de la ley del país
me cierre los ojos como haría
un buen cristiano, o me cubra con una sábana
tan limpia que hasta mi madre
me arroparía con ella. Cuando me mate, lo haré
como la mayoría de los americanos,
te lo prometo: con humo de tabaco
o atragantándome con un trozo de carne
o tan arruinado que me congelaré
en uno de esos inviernos que insistimos
en llamar el peor. Te prometo que si oyes
que he muerto cerca de algún
policía, entonces es que ese policía me mató. Me arrancó
de nosotros y abandonó mi cuerpo, que es,
no importa lo que nos hayan enseñado,
más grande que la indemnización
que una ciudad ofrece para que una madre deje de llorar,
y más hermoso que la bala reluciente
extraída de los pliegues de mi cerebro.

el original, aquí.




Llevaba un tiempo queriendo traducir y compartir este poema de Jericho Brown (Luisiana, 1976), «Bullet Points», que leí hace semanas, justo cuando se anunció que su tercer libro, The Tradition, había ganado el premio Pulitzer de poesía en su última edición (el ganador en 2019, por cierto, fue Forrest Gander, gran traductor de nuestra poesía, por su libro Be With). Luego vino el asesinato de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis y todo se aceleró de repente. El español –o mi español, al menos– nunca podrá recrear la frescura y la agilidad de la lengua conversacional de Brown, pero con la ayuda de mi buen amigo el escritor y traductor Lawrence Schimel creo que la cosa no anda muy descaminada. Hay un Vimeo un clip del poeta leyendo «Bullet Points» en público, y esa lectura es como un blues rapeado, con una respiración lenta y arrastrada que constrasta, en parte, con el ritmo vivo de las anáforas y la sintaxis.

El propio Brown, hablando de este poema, ha dicho que «no surgió de un impulso de protesta. Es un poema que hace de un sentimiento de desesperación que surge, a su vez, de una circunstancia de mi vida. No quiero que nadie diga que me suicidé si alguna vez soy detenido por la policía».

El título original, por cierto, es un juego de palabras bastante intraducible. Hemos mantenido la referencia a las «balas» porque es el elemento importante de la expresión original, «Bullet points», literalmente: «puntos de bala», pero en realidad «puntos de una lista, de un listado». Pero también podría traducirse, tal vez, como «Verdades como balas» o «Versos a bocajarro». El jurado sigue reunido.

1 comentario:

ÍndigoHorizonte dijo...

Versos certeros como balas, los suyos, y los tuyos al recrear los suyos.

Abrazo grande, Jordi.