viernes, marzo 04, 2011

penelope shuttle / 2 poemas

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tan temprano


Me levanto tan temprano
que parezco una especie de árbol
con hojas oscuras que no caen nunca,

o quizá, después de todo, trabajo por turnos

soldando las alas de las mariposas,

justo igual que tú… quienquiera que seas.

Hay personas tan altas y hermosas
–no sé qué edad tienen–
que me ayudan a entender la respiración
y su porqué. Quienquiera que seas, tú eres una de ellas.


Me comentas (esto es como una entrevista)
que la gente feliz te molesta.

Me comentas que has memorizado
las fuentes de todos los ríos del mundo. Sólo por si acaso.
No te creo, quienquiera que seas.

Un dolor pequeño y luminoso brilla en mi interior
igual que una lámpara cortante.
¿Me puedes decir, quienquiera que seas, de qué sirve este dolor?


Ya he hablado en otras ocasiones de Peter Redgrove (1932-2003), sobre quien escribí hace quince o dieciséis años mi tesina y de quien he traducido algunos poemas, menos de los que él se merece. Pero no he mencionado apenas a la también poeta Penelope Shuttle (1947), que fue su mujer y con la que escribió al menos dos libros de hermosa factura: The Hermaphrodite Album (El álbum hermafrodita, 1973), testimonio de los inicios de su relación, y The Wise Wound (La herida sabia), estudio pionero sobre la menstruación que combina enfoques de la antropología, la psicología, el estudio de los sueños y la crítica poética y que ha sido reeditado numerosas veces desde su primera y sorprendente aparición en 1978. Un libro que surgió de la propia experiencia personal de Shuttle, cuyos periodos comenzaron a hacerse cada vez más dolorosos hacia mediados de los años setenta, y de los remedios que ella y su marido pusieron en práctica tomando como arranque las enseñanzas del analista jungiano John Layard (el mismo Layard, por cierto, que había sido amigo de Auden en el Berlín de los años treinta). De La herida sabia hay una secuela o continuación, Alchemy for Women: Personal Transformation Through Dreams and the Female Cycle (1995), más dogmática y catequizadora y quizá por ello (sólo quizá) menos interesante.
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Desde la muerte de Redgrove en 2003, Penelope Shuttle ha publicado dos libros de poemas que le recuerdan casi en cada página: Redgrove’s Wife (2006) y Sandgrain and Hourglass (Grano de arena y clepsidra, 2010), los dos en la legendaria editorial Bloodaxe. Son libros elegíacos, en parte, pero también celebratorios, empeñados en mirar atrás con voluntad y espíritu de agradecimiento por los buenos tiempos compartidos. Pero el poema que he traducido, «Tan temprano», pertenece a un libro muy anterior, de mediados de los años noventa (la época en que los conocí personalmente), Building a City for Jamie (Construyendo una ciudad para Jamie, Oxford University Press, 1996). Un poema típico del mejor tono de Shuttle: imaginativo y lúdico, turbado por cadencias surrealistas, en diálogo con un «tú» elusivo que sin embargo ayuda al hablante a conocerse y definirse.


Shuttle ha recordado a menudo el impacto que le produjo ver y escuchar a Neruda recitando su poesía en el Festival de Londres de 1970 (organizado entre otros por Ted Hughes). Uno de los poemas que leyó Neruda entonces, el inmenso «Vi desde la ventana los caballos», de Extravagario, se quedó grabado en su memoria y ha tenido una larga descendencia en su obra: esa capacidad excepcional para captar la belleza del mundo natural y transfigurarla con la imaginación. Pero en Shuttle palpita, además, una mirada ligeramente estrábica, humorística, con un toque naif y otra parte de sano escepticismo, de duda cordial. Así en este otro poema del mismo libro, «Cama rota», que me recuerda el tono algo gamberro de ciertos poemas de Redgrove, esa capacidad suya (tan poco británica) para mirar el sexo con humor, lejos del turbio feudo de la culpa.


cama rota

¿Quién destrozó la cama? ¿Algún monstruo de pesadilla?
¿Alguna gran langosta patizamba?

Ninguno lo sabía. Ninguno confesó.
Vivíamos felices en nuestra cama rota.
Cómo gemía cuando nos concentrábamos en nuestras devociones.

Reinaba un clima de mala suerte cuando llegó la nueva cama.
Un cielo gris, enfurruñado, y el resuello del trueno envolviendo las nubes.

Ahora me acuesto muy tarde, a solas,
incapaz de dormir bajo la marquesina roja de mi edredón,

deseando haber tenido cien hermanas, todas nosotras concebidas
en una sola noche, y un padre con sombrero
planeando de cama en cama rota, afrontando su gran tarea…

Pero así son las cosas.
Rompo un huevo tras otro con impaciencia, viendo
cómo las yemas caen a paso lento hacia el desagüe.

Pronto nos harán falta todas las vendas de Europa, ¿no crees?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me resulta a veces difícil leer este tipo de poesía de Shuttle, que apabulla por su querencia por lo orgánico, a veces incluso demasiado penetrante y asfixia, no deja respirar del todo en la lectura... una lectura que pide a gritos algo de la frescura inorgánica del mármol más sombrío...


M.

Jordi Doce dijo...

Cuestión de gustos, o de afinidad, M. Para esa frescura del mármol, aunque más bien luminoso, tengo la poesía de Tomlinson, por ejemplo. A mí Shuttle me divierte, me conmueve por su carácter lúdico y a la vez sentimental. Creo que lo que dices de PS se aplique incluso más a Redgrove--pero, cuando cualquiera de los dos acierta, es una maravilla. Saludos, j12

Anónimo dijo...

Que gran acierto incluir/traducir La cama rota.
Tengo pocos referentes a la hora de encontrar paralelismos españoles a este tono jocoso, al uso del cuento (langosta patizamba, cien hermanas) y la parte soterrada, más triste (cama rota, cama que gime).

Alguna de las metáforas, aunque solo intuyo el significado, son muy poderosas.

La marquesina roja me recuerda al cuento de Capote, Miriam; pero quizás son imaginaciones mías.

Un abrazo
Carlos Folch

Índigo dijo...

Pasé hace unos días por aquí de puntillas y hoy vuelvo a pasar, no sé si de puntillas, o con la mantilla ;-) Hace demasiado frío pero la risa refresca y, a la vez, arropa, como la brisa. Buen fin de semana. Un abrazo, Jordi.

jose antonio dijo...

Hoy he llegado a su blogs recomendado por un amigo, le envío este mensaje con la esperanza de que tenga un ratito para leer en esta dirección, partido de internet en foro charla donde escribo, a ver si se anima a dejar un comentario a mejor aún escribir un articulo en su blogs.
Se trata de un cambio de paradigma social, que no político, que se esta gestado mediante una revolución silenciada, de momento.
Con tantos enlaces que posee, no he podido evitar mandarle este mensaje por si conseguimos que reme con nosotros.
Y cuando digo nosotros, como leerá, somos todos. De momento aparecemos como un partido en el sentido enculturado, con la esperanza de cambiar las cosas.
Con todos mis respetos se despide un inquieto social.
Jose antonio
http://www.partidodeinternet.es/foro/viewforum.php?f=87