domingo, junio 03, 2012

regreso / una carta


De pronto me doy cuenta de que ha pasado un mes y no he colgado nada en esta bitácora. Os ruego me disculpéis. Ha sido, sin embargo, un mes literaria y socialmente muy intenso, con muchos viajes, muchos coloquios y presentaciones y no pocas lecturas de poesía; un mes del que salgo distraído y exhausto –no puedo negarlo– pero también confortado por los muchos amigos que he ido (re)encontrando aquí y allá, en Valencia, en Plasencia, en Madrid mismo, y con los que he podido intercambiar opiniones, noticias y hasta cotilleos, todo eso que esponja y hace adictivo el trato social. Es momento, con todo, de replegar velas, de recuperar el equilibrio perdido y reunirme, en soledad, con los libros y la escritura. ¿Soledad? Imposible sustraerse a todo lo que ocurre en los despachos, en las calles, en las casas de tantas familias, esta sensación de que el mundo que conocimos se desmorona poco a poco ante nosotros sin que podamos ofrecer –se diría– otra resistencia que la queja y el pataleo, el ancla del esfuerzo, la rabia ya no tan contenida.

Hace un par de semanas recibí una carta de un poeta estadounidense, un buen amigo, que me conmovió profundamente y que no ha dejado de acompañarme desde entonces. La he traducido y la doy aquí, sin firma, como testimonio lúcido de este presente enfermo que nos ha tocado en desgracia y contra el que es preciso luchar con todas nuestras fuerzas. Hay frases enteras –lo digo sin coquetería– que me habría gustado escribir a mí. Va íntegra, tal cual me llegó:




Lo más duro de vivir en días en los que la dureza es ya de otra especie, tiempos de recesión y sufrimiento social –años duros, de hecho–, es ver cómo los esfuerzos del pasado en nombre de tantas causas humanas admirables comienzan a fracasar, ver que lo que se construyó gradualmente es destruido con rapidez, y ver cómo las realidades del dinero aplastan, como hacen siempre, gran parte de lo que no afecta de manera inmediata a los muy poderosos, los muy ricos.

En lo que a mí respecta, estoy en gran medida aislado de la crisis económica: tengo un trabajo seguro, soy lo bastante mayor como para haber ahorrado algo de dinero. El cambio social es lo que más me duele personalmente: el extremismo de la derecha, las fantasías de la izquierda, la corrupción de la política a manos del dinero, la creación diaria de realidades falsas por los medios de comunicación. Este orden de cosas ha llegado a extremos deplorables en Estados Unidos, y lo peor es precisamente lo que los medios no mencionan, lo que nunca mencionarán. En todo caso, el trauma social de los que son mayores y han perdido sus trabajos, y de los que son más jóvenes y tal vez nunca logren trabajo, creará más estrés social en el plazo de una generación, incluso aquí, por lo que debo asumir que en España esa posibilidad es aún mayor.

Me inquieta, igualmente, lo que es inevitable para todos nosotros: ver cómo la cultura cambia de maneras que me desagradan; hasta la cultura poética ha ido cambiando de una forma que, a mi juicio, los poetas más jóvenes no comprenden (pero que aceptan, porque es el destino de su generación y tienen la ilusión de estar creando algo nuevo, aunque yo no lo crea) y que los poetas mayores perciben como un nuevo abandono postmoderno de la historia.

Dedico cada vez más tiempo a la historia poética más antigua de la que puedo tener vislumbres: la antigua Grecia. Seguramente es un error. Lo siento como un impulso que tiene sentido, pero que tal vez no lo tenga en absoluto. No soy capaz de adentrarme por escrito en esta época, por así decirlo, de hablar de ella tal como es. No puedo captarla por entero.


4 comentarios:

Índigo dijo...

Me alegro mucho de tu vuelta. Te leo y leo esta carta y no puedo estar más de acuerdo. ¡Son tiempos tan revueltos, se está perdiendo tanto y lo que queda aún por perder que yo también siento miedo, frustración y angustia! ¡Y eso en un país como el nuestro en el que los logros sociales (al menos para los que hemos vivido fuera y "hemos saboreado" los que hay en otros países) ya de por sí eran escasos... Son tiempos muy duros, sí. Nos queda la solidaridad, el abrazo y recuperar antiguos lazos ya olvidados y patalear y seguir luchando. Eso, al menos. Un fuerte abrazo, Jordi.

Antonio dijo...

A mí me impresionaron profudamente "Fragmentos de Épica Griega Arcaica" y "Fragmentos de Historia Griega Arcaica". Buen texto. Me alegra su vuelta

Decía Paco Nieva (lo seguirá diciendo); hagan lo que sea posible, humanamente posible. Que dios les bendiga, muchachos.

VIKTOR GOMEZ FERRER dijo...

por la misma razón, creo, que yo me abstengo de leer casi nada de noticias actuales, para centrarme en poetas o pensadores ya muertos la mayoría, algunos hace siglos.

porque tengo la intuición que la manera de estar más en el presente azorado y desquiciante que vivimos en desde una reordenación y relectura de lo pasado. Algo parecido a lo que propusiera Benjamin. Y en esas estamos.

Salud, querido Jordi.

Daniela V. dijo...

Bellisima carta la de tu amigo ,la cual has traducido ;efectivamente lo que el menciona es la triste realidad por la que pasan las personas que viven en paises desarrollados.Excelente articulo.Daniela V.