viernes, noviembre 09, 2012

sparks






Relámpagos como tenazas. La tierra esconde sus tesoros.




La calle como un animal salvaje. Se puso a caminar para domesticarla.




Dios renuncia a ser Dios y comienza a vivir entre nosotros. Sólo en sueños recuerda su antigua vida. Siente el cosquilleo de la omnipotencia y se despierta perplejo, aturdido. Mira por la ventana y vislumbra extraños huecos en forma de tubo que llevan hacia arriba. Cuando sale de casa los perros del barrio le evitan con prudencia. Pide disculpas hasta cuando no es necesario.

5 comentarios:

Olga Bernad dijo...

Me gustan los relámpagos, la foto y el texto.
El universo como caja de truenos. Pandora enmudecida. Dios como siempre.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Poesía telúrica, asombro humano.

Anónimo dijo...

Cómo corre la voz. Y las figuraciones, como siempre. Dios bendice a todos, incluso a los que se creen más inteligentes que él, pues son los más ingenuos de todos. Esta última frase me la ha dicho la paloma, sir Doce.


Índigo dijo...

También yo me quedo con los relámpagos, los verbales y los visuales.

Jordi Doce dijo...

Gracias, amigos...