domingo, febrero 23, 2014

fábula



Kayama Matazo, Frozen Forest


Porque me faltaba un clavo
no pude herrar a la yegua
Porque la yegua se quedó en casa
no fui capaz de avisarte
Porque saliste desprevenida
te sorprendió la tormenta
Porque la nieve cegó tus ojos
te perdiste a medio viaje
Porque estabas sola entre la nieve
fuiste a refugiarte bajo un roble
Porque el cielo se había parado
tu sombra se juntó con tu cuerpo
Porque el tiempo se había parado
tu cuerpo se juntó con el roble
Porque la nieve siguió cayendo
parecías un ala de cuervo
Porque caía sobre sí misma
eras ya un clavo pequeño
un clavo que saqué de mi frente
antes de guarnecer a la yegua
y salir a la intemperie porque

6 comentarios:

Carlos Medrano dijo...

Inesperado, sugestivo y muy hermoso... Como un móvil perpetuo que acaba bien.

Jordi Doce dijo...

Gracias, Carlos. ;)

Alfredo J. Ramos dijo...

En efecto, inesperado y muy sugerente, desde la palabra yegua (¿de la noche?) hasta ese crecer en círculos concéntricos, de retahíla infantil en un corro insomne... Lo leo tarde, conmovido por la noticia de Paco de Lucía, y hay como un extraño imán que cruza el aire. Hermoso, Jordi.

Adriana Alba dijo...

Nunca antes pasé por aquí.
Me voy con el alma y sus ventanas llenas.

Felicitaciones Jordi.

Jordi Doce dijo...

Gracias por vuestra lectura, amigos. Sois muy amables. He cambiado el último verso; no acababa de sonar y ahora sí, ahora ya creo que está bien. Saludos y abrazos, J12

José Antonio Fernández dijo...

Un poema circular muy sugerente. He disfrutado mucho de su lectura, bueno, de sus relecturas.
Me ha encantado.
Saludos.