martes, julio 27, 2010

ecos

La ciudad consciente ha encontrado, cómo no, una mirada cómplice en Plasencia. Gracias, Álvaro, una vez más (y van...). También me alegra saber que las páginas introductorias del libro, escritas sin ánimo polémico pero sí con ganas de compartir ideas que me rondan desde hace tiempo, no son malinterpretadas.