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Ahora que el invierno está próximo, el cuerpo rehúye las calles pero la mente las busca con alivio, feliz de haber dejado atrás el embotamiento del verano. Las ideas se estiran y prosperan, el sol no las oprime, hay como una amplitud en el aire que resiste incluso a las contracciones del frío. Más todavía si el cielo, como ayer a media tarde, aparece despejado: un azul denso, impenetrable, reverso del negro casi gótico que vino a sucederle. Cuerpo y mente prefieren estaciones distintas, sí. Y uno debe aprovechar la fuerza que le es dada, venga de donde venga. El invierno es para él, desde hace mucho, el espacio para el juego del pensamiento.
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Hay un elemento esencial que corre siempre el riesgo de faltarle a la
crítica.
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[Texto perfecto de Julien Gracq encontrado en el blog La Calle del Orco /
de Kim Nguyen Baraldi] Hay un elemento esencial que corre siempre el riesgo
de f...
Hace 4 horas


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