miércoles, noviembre 16, 2011

el acosador

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No dejaba de llamar, pero no para saber dónde ni cómo estaba yo, sino para no sentirse perdido.
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3 comentarios:

Índigo dijo...

Así es. Tu hormiga blanca lo define bien. No hace falta más palabras. Puedo dar fé.

Índigo dijo...

y fe también.

May la Goulue dijo...

Uff...