domingo, marzo 30, 2014

nuages







Cuarenta días en el desierto. Allí la sombra es más densa, más dura. Basta una semana para empezar a tallarla.



Los aforismos, mejores cuanto más ingratos con su autor.



Se han convertido en estatuas de palabras. Por mirarse a sí mismos.



Cuando llegó el momento de afrontar las preguntas de los comentaristas, hizo un amago de cruzarse de brazos; fue apenas un instante, el tiempo justo para arrepentirse y enderezar la espalda, la línea de los hombros. Sonrió como cogido en falta, y solo por eso comencé a mirarlo con simpatía. Seducción de los actos fallidos.



Páginas como alfombras improvisadas, para no mancharnos los zapatos.