jueves, octubre 02, 2014

incógnita





La voz del que corría por el bosque
¿era la tuya?
¿Eras tú quien hablaba
en la zanja contigua,
a solas con su miedo?
¿Susurrabas
en mitad de ninguna parte,
tumbado entre hojas secas?

Noche adentro
todo es cruz.
Todo escapa
cuando limitas con su sombra.

Almizcles te denuncian. Ropa vieja.
La cautela
que siembras al andar,
como esporas.

La pupila del cuervo
te va cortando a su medida.
El color de los abedules
es el color del extravío.

6 comentarios:

Indigo Horizonte dijo...

Hermoso.

Isidro Hernández dijo...

Y la otra pupila, la del ciervo... Que te ve, escondido entre los matorrales...

Jordi Doce dijo...

Gracias, amigos...

Cassioppeaboreal dijo...

Precioso, Jordi.
Los abedules...mis árboles favoritos.
No dejes de contemplar el "Bosque de Abedules" que pintó Klimt allá por 1903.
Saludos respetuosos desde el Sur,
Gaby Levin.

Anónimo dijo...

Cuanto más poético más verdadero; cuanto más misterioso más poético.

Melchor

Jordi Doce dijo...

Gracias, Melchor; gracias, Cassiopea... Abrazo; j12