Es amable y locuaz, se explaya
con detalle y voz atropellada sobre cada paso de la gestión, dice esto y
aquello, aclara el porqué de sus decisiones, en resumen: no para de hablar. Uno
espera que el simple trámite de enviar unos sobres por correo termine cuanto
antes, pero se ve aguantando a pie firme una crónica minuciosa de las entrañas del
servicio postal. Debe creer que así da más empaque a su tarea, o que transmite la
seguridad de un profesional, pero no entiende que tanta explicación sólo despierta recelos e impaciencias. Me gustaría hablar con él de otras
cosas, hacer alguna broma, y no esta retransmisión en directo de su labor. Soy
injusto, lo sé, y esto es quizá lo que menos le perdono: que su cháchara inofensiva
me vuelve mezquino.
Hay un elemento esencial que corre siempre el riesgo de faltarle a la
crítica.
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[Texto perfecto de Julien Gracq encontrado en el blog La Calle del Orco /
de Kim Nguyen Baraldi] Hay un elemento esencial que corre siempre el riesgo
de f...
Hace 5 horas


1 comentario:
Irónicamente divertido.
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