lunes, junio 27, 2016

charles simic / atardecer de verano





Haciendo tiempo bajo un árbol, mientras charlaba con un pájaro
al que podía oír pero que nunca vi
y se hacía de noche y unas pocas casitas
se iluminaban a lo largo de la calle
sorprendiendo a un gato con algo entre los dientes.

En la manzana de al lado había una agencia de viajes
con un cartel de Venecia en el escaparate
que estudié con cuidado para determinar
si los barcos del Gran Canal
estaban algo más cerca de su destino.

Detrás de los raíles cubiertos de maleza
había una pequeña feria pobremente alumbrada
con un tiovivo, una barraca de tiro al blanco
y una joven pareja probando suerte
con un rifle y una hilera de patos,

mientras pasaba de largo y pensaba: tarde o temprano
encontraré el camino a casa, solo o en compañía
de un amigo real o imaginario
que golpea la acerca con su blanco bastón
o reparte comida china por el barrio.


Trad. J.D.
 

2 comentarios:

Indigo Horizonte dijo...

El verano, la feria, la luz anaranjada, la placidez de otros y la mirada de alguien que mira y cuenta.

Esther Muntañola dijo...

Gracias, Jordi. Espero que sí, que encontremos el camino a casa con Simic.