domingo, septiembre 10, 2006

poesía en el círculo de bellas artes

A los que vivís en Madrid y alrededores, os recuerdo que el próximo miércoles 13 de septiembre, a las ocho de la tarde, y en la sala Valle-Inclán del Círculo de Bellas Artes, tendrá lugar una nueva lectura del ciclo Poesía española contemporánea, que inauguramos el pasado mes de febrero.

Esta vez los poetas invitados serán Agustín Delgado (1941) y Guadalupe Grande (1965; en la foto), de cuya obra doy una breve muestra ilustrativa. Será una ocasión estupenda para vernos y escuchar buena poesía. (Por cierto, si queréis más información sobre el ciclo y las lecturas que lo componen, podéis consultar esta página dentro de la web del Círculo de Bellas Artes.)

Os esperamos.


Agustín Delgado (León, 1941) fue cofundador y responsable de la revista de poesía Claraboya (León,1963-68). Ha sido colaborador de la revista Leer desde 1998 hasta la actualidad.
Es autor de seis poemarios recogidos en De la diversidad. Poesía 1965-80, (Hiperión, 1983). Posteriormente ha publicado Sansirolés (Endymion, 1989; 2ª edición, 1993), Mol (Premio Eugenio de Nora; Endimión, 1998), Zas (con dibujos de Eugenio Chicano; Trama editorial, 1999), Espíritu áspero (Junta de Castilla y León, 2001) y Discanto (prólogo de Luis Mateo Díez; Visor, 2005).

De Discanto

La sangre te riega menos la cabeza.
La luz sigue penosamente germinando.

El día queda alto.
El mar calla celoso.

La sangre va ahora espesa.
Tu silencio bate más fuerte.

Este poema se escribe con tu sangre.


Guadalupe Grande (Madrid, 1965) es licenciada en Antropología Social (UCM). Ha publicado los libros de poesía El libro de Lilit («Premio Rafael Alberti 1995», Renacimiento, 1996) y La llave de niebla (Calambur, 2003). Su relato «Fábula del murciélago» fue accésit del Premio Barcarola 1996.

De «Ocho y media» (La llave de niebla)

Es pronto:
no sé a dónde,
pero hemos llegado pronto.
Por lo demás, todo sigue.
Aunque yo no entienda lo que dice la palabra prisa
aunque no sepa lo que nombra la palabra ruido,
aunque no comprenda lo que calla la palabra calla,
los zapatos silenciosos,
en su obstinada decisión de no perderse,
lo entienden todo por mí.