viernes, noviembre 14, 2008

reginald gibbons

Acabo de enterarme de que mi buen amigo el poeta, traductor y ensayista Reginald Gibbons ha sido nombrado nada menos que finalista del National Book Award en EE.UU., algo así como el Premio Nacional de Poesía en nuestro país. Me ha dado un alegrón. Gibbons no es sólo un enorme poeta, sino también uno de los grandes editores y animadores poéticos de su país. Su paso por la revista Triquarterly fue memorable. Y, por si fuera poco, es el responsable de la mejor traducción, con diferencia, de la poesía de Luis Cernuda al inglés; la que leyó Harold Bloom, por ejemplo.

Conocí a Reg Gibbons en el otoño de 2002, en el transcurso, precisamente, de un congreso sobre Cernuda celebrado en el Colegio de México. Un hombre encantador, de maneras suaves, culto y refinado como sólo pueden serlo a veces los norteamericanos, que hablaba un correctísimo español, con un notable acento, eso sí. Traductor también de Sófocles (ahora lleva un tiempo traduciendo poesía rusa), ensayista y autor de una sola novela (Bittersweet, muy recomendable), su poesía recoge una doble herencia: la precisión y claridad verbal de Pound y el aliento moral, empeñado en el trato con la historia y las historias del presente, de un Auden o un Milosz. Mi afición a los bestiarios me llevó, no obstante, a traducir este poema breve y (lo reconozco) no demasiado representativo de su poesía última. Aquí lo veo más bien como una mezcla de Ted Hughes y Charles Simic.

Enhorabuena, Reg.


Invierno

Llega un cuervo y se posa en el árbol.
Me estudia.
...................Va a sacarme los ojos.
Mis vecinos me ofrecen todos
sus rifles. Le pego un tiro.

Herido, se desploma entre las ramas, muere,
buscando enderezarse, y aterriza en la nieve.

Pero ahora, aún vivo, empieza a caminar, se tambalea,
sus alas dejan marcas brillantes y encarnadas
como runas antiguas, signos de cantos y lamentos.

El cuervo que iba a sacarme los ojos,
predador, carroñero, ladrón
de vida.
No obstante es él, no yo, quien escribe con sangre el poema
que nadie ha de negarlo es bueno.


Trad. J.D.

3 comentarios:

Jesús Bernal dijo...

Jordi, reconozco que siento una sana envidia por tu sólida formación en poesía inglesa. Eres un especialista en el tema. ¡Yo al menos sé italiano! Agradezco todas tus aportaciones sobre poesía inglesa y norteamericana, mi gran desconocida. Sólo puedo acceder a las traducciones, y hay algunas que son tan malas que no puedo con ellas. Un saludo.

Óscar Santos Payán dijo...

Gracias por el poema regalo y de acuerdo con Jesús Bernal en su comentario sobre las traducciones. Un abrazo

Jordi Doce dijo...

No tiene ningún mérito, amigos. Cuestión de años y de práctica. Gracias en cualquier caso. Un abrazo, J12