domingo, febrero 21, 2010

círculo vicioso

Escribir es defender la intimidad en que se está, creo haber leído en algún sitio, esto es: defender el espacio de soledad y silencio, la madriguera en la que algunos debemos recalar con más o menos frecuencia para no perder la cabeza o no perdernos a nosotros mismos en el laberinto de las calles y el trato social. Pero el fruto de esa defensa, las páginas que fuimos armando en nuestra defensa, buscan paradójicamente la calle y ese trato que hemos rehuido a conciencia. Necesitan de aquellos mismos que hemos evitado para existir o sentir que existen. Algunas, incluso, no le hacen ascos al elogio, el aplauso, el apretón de manos satisfecho y complaciente. En esa contradicción nos movemos no pocos, al menos los que no somos primordialmente narradores o contadores de historias y tendemos –el instinto manda– a concebir la escritura, al menos en parte, como una indagación más o menos obsesiva (¿ególatra?) de nuestras circunstancias. Esa contradicción es fuente segura de descontento y hasta de disgusto, de repugnancia hacia nosotros mismos. ¿Salir del mundo para volver a él buscando la aprobación ajena? El ascetismo del primer movimiento no se corresponde con la coquetería de starlet del segundo. Y de esa repugnancia, que nos somete por (mal) gusto al escrutinio de aquellos de quienes más recelamos –el mundo en general–, se desprende una mayor necesidad aún de lejanía, de apartamiento. Éste es el círculo vicioso que rige el comercio, por modesto y hasta insignificante que sea, de nuestras palabras. Precisamente porque nadie nos ha obligado jamás a comerciar con ellas.

6 comentarios:

José Antonio dijo...

Para reflexionar, si señor.
Me ha recordado un famoso artículo de Witold Gombrowicz llamado Contra los poetas, facil de buscar e internet y muy interesante.
Un saludo.

Ana Pérez Cañamares dijo...

La frase exacta es "Escribir es defender la soeldad en que se está", y es de María Zambrano, de su ensayo Por qué se escribe. Las reflexiones que se hace en él vienen bastante a cuento de las que te haces en este texto.
Sin duda, un tema sobre el que seguir pensando y pensando...
Un abrazo

Jordi Doce dijo...

Tienes toda la razón, Ana. Soy pésimo para relacionar las frases que he leído con sus autores. Por otro lado, siempre me han parecido interesantes las distorsiones de la memoria. ¿Por qué habré cambiado "soledad" por "intimidad"? Gracias en cualquier caso. Un abrazo, J12

Javier dijo...

No sé si la satisfacción personal
se alzará por encima
del olor a muerte
de un poema no leído.

Isabel dijo...

Estupenda síntesis del ego y la vanidad que nos acucia cuando decidimos escondernos y pasar de "ese círculo vicioso que no cesa".

Contesto afirmativamente a tus preguntas, es así.

Sin el otro, sin la imagen que nos devuelve... ¿cómo llegar a conocernos?

Sergio dijo...

Interesantísimo. Me ha encantado este "hilo".