Sigues velando el bosque, dando vueltas a cielo abierto sin decidirte a entrar. No se oirá tu voz hasta que lo hagas, como los niños que caminan entre los árboles, en la oscuridad cerrada, y cantan para espantar su miedo. Cualquier otra elección sería prematura. Mejor seguir dudando en el umbral. Mejor la espera a incurrir en un gesto gratuito, para el que no hay coartada. La preparación del silencio.
. Conocemos bastante bien la obra de John Ashbery o de Frank O’Hara, pero no así la de otros dos grandes poetas de la llamada Escuela de Nueva York, James Schuyler y Kenneth Koch (1925-2002). De Koch, en concreto, creo que no hay nada traducido al castellano, al menos en España, y es una lástima, porque su sentido del humor es aún más lúdico y disolvente que el de O’Hara. En parte, esta ausencia se debe a que el fuerte de Koch eran los poemas extensos, largas series como «Fresh Air», «The Pleasures of Peace» o «The Art of Poetry», en los que desplegó con generosa abundancia su inventiva verbal y su iconoclastia, esa forma que tenía de burlarse (a veces de manera violenta o acre) de la poesía y los poetas que se tomaban demasiado en serio. Su particular leviatán fue siempre el ambiente poético al que hubo de enfrentarse en los años cincuenta, escritores como Robert Wilbur, John Berryman o el primer Lowell, educados en la estela de Eliot, adeptos a envolver el poema en infinitas capas de ambigüedad y cifrarlo todo en forma de símbolo. Como afirma en «Fresh Air», «¡Me ponéis enfermo con toda vuestra palabrería sobre la contención y el talento maduro! / ¿No habéis mirado nunca por la ventana un cuadro de Matisse, / o es que habéis estado siempre en hoteles donde había demasiadas arañas arrastrándose por vuestros rostros? / […] / Ah, quién tuviera diecisiete años / de nuevo […] y no supiera aún que la poesía / está sometida al cetro de los mudos, los sordos y los repulsivos». Los grandes molinos que Koch atacó una y otra vez fueron la solemnidad y la pedantería, la creación poética convertida en «carrera literaria», el énfasis en la dificultad y la maestría técnica como fines que justificaban toda escritura. Lo peor, a su juicio, es que un poema fuera aburrido, o anodino, o que desprendiera un tufo de experimento de laboratorio sólo válido para engrosar currículos universitarios. Lo dice bien a las claras en el poema ya citado: «Dónde están los poetas jóvenes en América, están temblando en las editoriales y las universidades, / sobre todo tiemblan en las universidades, bañan los peldaños de la biblioteca con su saliva, / gargarizan poemas inocuos (¿a quién?) sobre arces y sus propios hijos, / a veces lidian con un tema como Villa d’Este o un faro en Rhode Island, / ¡Ah qué gusanos son! Desean perfeccionar su forma. / Sin embargo ¿no podrían estos jóvenes, puestos en otra profesión, / triunfar admirablemente, digamos gobernando un barco? No lo dudo, Señor, y ojalá pudiéramos ponerlos a prueba […]». La diatriba se prolonga cinco páginas más y funciona más que «admirablemente», como diría el poeta. (Me pregunto, por cierto, si no sería posible «traducirla» o «trasladarla» al ámbito hispanohablante, cambiando aquellas referencias por otras más cercanas o comprensibles; practicar una reescritura cultural, por así decirlo, que nos ayudara a poner en solfa a nuestros particulares popes y maestros.)
Sin embargo, Koch empezó bajo la influencia (que siempre reconoció gustosamente, aunque alguna vez la calificara de «torva») de Yeats y también de Wallace Stevens, a quienes estudió en Harvard bajo el magisterio de Delmore Schwartz. Más tarde inició estudios de doctorado en la Universidad de Columbia, donde pasaría cuatro décadas como profesor de literatura y escritura creativa. Allí tuvo como alumnos a poetas tan destacados como Ron Padgett, David Shapiro o David Lehman. Al parecer, sus clases eran memorables: tenía por costumbre subirse a los pupitres para declamar a Whitman (espero que con mayor fortuna que el personaje de Robin Williams en esa película tan cursi que atiende por El club de los poetas muertos) y también cantar trozos de óperas italianas para ilustrar sus ideas. Escribió no sólo muchos libros de poemas sino también teatro, libretos para óperas contemporáneas y algún que otro manual (a falta de mejor nombre) de escritura creativa. Murió en 2002 en Nueva York de leucemia, no sin antes haber sido elegido miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras (en 1996).
He escogido cuatro poemas breves tomados de su primer gran libro, Thank You and Other Poems, publicado en 1962. Antes había publicado un par de cuadernos, pero fue gracias a Gracias…, valga la redundancia, como se dio a conocer a los lectores. Hoy día sigue siendo uno de sus libros más apreciados por su energía, imaginación y sentido del humor, tan visible en su parodia de Wiliams Carlos Williams o en el sutil lirismo de «Para ti» (con un guiño simpático a Wallace Stevens...). La comicidad, en Koch, no excluye la emoción: como en Ashbery o incluso Schuyler, se adivina una tenue nostalgia por esa América tempranamente pop de los años treinta y cuarenta que fue el paisaje de fondo de su infancia. En «Variaciones sobre un tema…», Koch opta por la hipérbole, sacando de quicio el original de Williams y potenciando su secreta dosis de absurdo. Estoy seguro de que el propio Williams disfrutaría con este homenaje, que vio la luz un año antes de su muerte. Por lo demás, pocos poemas de amor pueden enorgullecerse de un final como «Para ti», capaz de dar vida a los viejos tropos del sol y el amanecer con un remate sentencioso y abierto como el mejor de los aforismos. (Por cierto, ¿soy yo, o en ese verso «de Hartford a Miami» se esconde un guiño a Wallace Stevens, el agente de seguros de Hartford que solía veranear sin falta en Florida?)
Para ti
Te quiero como un sheriff busca la nuez que resolverá un caso de asesinato que lleva años sin resolverse porque el asesino la dejó en la nieve junto a una ventana por la cual vio su cabeza, conectada por un cuello a sus hombros, cubriendo su corazón con un tejado rojo. Por esto vivimos mil años; por esto amamos, y vivimos porque amamos, no estamos dentro de una botella, ¡gracias a dios! Te quiero como un niño busca una cabra; estoy más loco que los faldones de una camisa al viento, cuando estás cerca, un viento que sopla desde el gran mar azul, tan brillante tan profundo y tan distinto de nosotros; me parece que siempre estoy cruzando en bicicleta un África de campos verdes y blancos para estar cerca de ti, incluso en mi corazón cuando estoy despierto, que va a nado, y creo también que eres tan digna de confianza como la acera que me lleva hasta el lugar donde vuelvo a pensar en ti, ¡nueva armonía de pensamientos! Te quiero como la luz del sol gobierna la proa de un barco que navega de Hartford a Miami, y te quiero más y mejor al amanecer, cuando incluso antes de despertarme el sol me recibe en las preguntas que tú siempre planteas.
Permanentemente
Un día los Nombres estaban apiñados en la calle. Un Adjetivo pasó a su lado con su oscura belleza. Los Nombres quedaron impresionados, conmovidos, transfigurados. Al día siguiente un Verbo llegó en coche y creó la Frase.
Cada Frase dice una cosa, por ejemplo: «Aunque era un oscuro y lluvioso día cuando el Adjetivo pasó a mi lado, recordaré la dulce y pura expresión de su rostro hasta el día mismo en que perezca y deje esta verde tierra eficiente». O: «Andrés, ¿harías el favor de cerrar la ventana?» O, por ejemplo: «Gracias, el tiesto rosa del alféizar ha cambiado de color hace poco y ahora es amarillo pálido debido al calor de la fábrica de calderas que está cerca de aquí».
En primavera las Frases y los Nombres estaban tendidos en silencio sobre la hierba. Una Conjunción iba de un lado a otro gritando a solas «¡Y! ¡Pero!», pero el Adjetivo no aparecía.
Como el adjetivo se pierde en la frase así me pierdo yo en tus ojos, oídos, nariz y garganta… me has hechizado con un solo beso que solo podrá deshacerse con la destrucción del lenguaje.
Tú llevabas puesta
Tú llevabas puesta tu blusa de algodón estampada de Edgar Allan Poe. En cada recuadro de la blusa había un retrato de Edgar Allan Poe. Tenías el pelo rubio y eras muy mona. Me preguntaste: «¿Es que la mayoría de los chicos piensa que las chicas son malas?» Sentí el olor a moho de hotel de playa de tu pelo, recogido con una horquilla estilo John Greenleaf Whittier. «No –dije–, son las chicas las que piensan que los chicos son malos». Entonces leímos Snow-bound juntos y corrimos por el ático hasta raspar un poco del esmalte azul de mis zapatos George Washington, Padre de Su Patria. Madre daba vueltas por el salón, arreglándose el pelo con su peine Valses de Strauss. Esperamos un rato y luego nos reunimos con ella, pero sólo para que nos sirvieran té en tazas decoradas con retratos de Herman Melville y también con ilustraciones de su libro Moby Dick y de su novela corta Benito Cereno. Padre entró con su corbata estilo Dick Tracy: «¿Os apetece una copa?» Yo dije, «vayamos fuera un rato». Salimos al porche y nos sentamos en el columpio con forma de Abraham Lincoln. Tú te sentaste en la parte de los ojos, la boca y la barba, y yo me senté en las rodillas. En el jardín del otro lado de la calle vimos un muñeco de nieve con una tapa de cubo de basura a la que habían abollado hasta parecerse al loco rey inglés Jorge III.
Variaciones sobre un tema de William Carlos Williams
1
Talé la casa en la que habías planeado vivir el verano que viene. Lo siento, pero era por la mañana, no tenía nada que hacer y sus vigas de madera eran tan tentadoras.
2
Los dos nos reímos al ver las malvarrosas y entonces las rocié con lejía. Discúlpame. Ya ni sé lo que hago.
3
Regalé el dinero con el que pensabas vivir los próximos diez años. El tipo que me lo pidió iba vestido de cualquier manera y el sólido viento de marzo en el porche era tan jugoso y frío.
4
Ayer por la noche salimos a bailar y te rompí la pierna. Perdóname. Estuve muy torpe, y te quería aquí en la clínica, donde soy el médico!
Tarde oscura, de nubes sombreadas por el vientre, plata y blanco entremezclados junto a lentas fisuras que lo mismo traen agua que luz. Paseo por el Muro mientras el viento riza las aguas plomizas, como de mina de lápiz, y demoro el regreso a casa pese a la amenaza de lluvia. En realidad, la lluvia está como flotando en el aire, pero tal vez sólo sea el salpicar de las olas o el temblar de los charcos que se forman sin sentir bajo la barandilla. No quiero volver tan pronto. Tampoco quiero pararme aquí, entre gentes que no conozco y que esta tarde, por alguna razón, no siento inofensivas. Como todo se mueve, yo también quiero moverme. Estar de paso a cada instante. Caminar, dejando que todo camine en otra dirección mientras miro. Es como si cada cosa huyera de la vecina, o jugara a evitarla unos instantes bajo la dirección incontenible del viento. Y entonces caigo en la cuenta: estamos como niños que esperan oír de un momento a otro la voz de su maestro, que juegan con ímpetu creciente y hasta con rabia porque saben que el recreo no puede durar mucho más. Poco importa si termina lloviendo. O si toda la ligereza de mis pasos no logra corregir, por más que lo pretenda, el espesor inquieto de la sangre, como si llevara una dosis concluyente de este mar aquí dentro. .
Una cosa menos, sí. Pero si con el tiempo no se vuelve una cosa más, mal asunto.
No desistas tan pronto de tu rabia. Deja que cumpla su tarea, que agoste lentamente y en secreto las raíces del edificio hasta hacerlo hundirse por su centro. Derrumbe, demolición… Si sobrevives, será como un gato que huele la caída segura y escapa casi a rastras por un lateral, maullando brevemente. Esa agilidad, al menos.
Es curioso cómo me dejo llevar por la inercia de cada etapa. El silencio llama al silencio, pero esta bitácora lleva abandonada demasiado tiempo y es preciso recuperar la tensión perdida. Tengo los dedos oxidados y la mente cubierta por una fina capa de arena (¿o era al revés?), así que toca incorporarse y echar a correr de nuevo por esta playa virtual…
Entretanto, algunos amigos han tenido la gentileza de sacar a mis perros de paseo: así Miguel Ángel Lama en su bitácora Pura tura, y el poeta José Luis Zerón Huguet en el diario digitalMinuto cero. Tanto como su generosidad, me conmueve la cercanía cómplice desde la que leen el libro: esa capacidad para saber de dónde viene el impulso de escritura, qué la mueve. Una vez más, gracias.
Si nada lo impide, esta bitácora recupera desde hoy mismo su ritmo habitual. Se avecinan rutinas mucho menos agradables y hay que estar bien pertrechado de palabras y compañías reparadoras. Cuento, eso sí, con que el sol de verano siga acompañándonos muchos días… .
BITÁCORA DE JORDI DOCE. Mis últimos poemarios son En la rueda de las apariciones. Poemas 1990-2019 (Ars Poetica, 2019) y No estábamos allí (Pre-Textos, 2016). Además de traducir la poesía de William Blake, Anne Carson, T.S. Eliot y Charles Simic, entre otros, he publicado los cuadernos Hormigas blancas y Perros en la playa, y los libros de artículos y de crítica Imán y desafío, Curvas de nivel y Las formas disconformes. He reunido mis versiones de poesía en Libro de los otros (Trea, 2018).
Jesús Ortega (ed.), Proyecto Escritorio. La escritura y sus espacios, Cuadernos del Vigía, Granada, 2016, 200 págs.
En el jardín
Grabado de Mela Ferrer. Poema de Jordi Doce. Libroz de Madriz, 2016.
Yves Bonnefoy / La larga cadena del ancla y La hora presente
Yves Bonnefoy, La larga cadena del ancla / La hora presente, edición bilingüe, traducción y prólogo de Enrique Moreno Castillo, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2016, 400 págs.
Ángel Crespo / La voluntad de perdurar
Ángel Crespo, La voluntad de perdurar. Poemas 1949-1964, edición de Jordi Doce, Badajoz, Fundación Ortega Muñoz, 2016, 120 págs.
Lectura en la bitácora del escritor Álvaro Valverde.
Comentario en Fuego con nieve, bitácora del escritor Antonio Rivero Taravillo.
Entrevista en Revista Quimera
Firmada por Álex Chico, se incluye en el número doble de verano (núm. 392-393, julio-agosto 2016).
anne carson / autobiografía de rojo
Anne Carson, Autobiografía de Rojo. Una novela en verso, traducción y prólogo de Jordi Doce, Valencia, Editorial Pre-Textos, La Cruz del Sur, 2016, 270 págs.
La cuarta persona del plural
Vicente Luis Mora (ed.), La cuarta persona del plural. Antología de poesía española contemporánea (1978-2015), Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2016, 560 págs.
Reseña de Carlos Alcorta en su bitácora Literatura y arte.
nada se pierde
Nada se pierde. Poemas escogidos, Colección La Gruta de las Palabras, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2015, 178 págs.
La red de lecturas, reseña de Francisco León en Piedra y Cielo, núm. 6 (abril 2014).
Reseña de José de María Romero Barea en Sonograma.
La ciudad consciente
Jordi Doce, La ciudad consciente. Ensayos sobre TS Eliot y WH Auden, Barcelona-Mexico, Vaso Roto Ediciones, 2010, 176 pp.
Reseña de Luis Muñiz en el suplemento cultural de La Nueva España.
Monósticos
Monósticos, de Jordi Doce, con imágenes de Haritz Guisasola. Del Centro Editores, Madrid, 2012. Primera edición. 64 p. Edición artesanal y única de 100 ejemplares numerados y firmados por el autor y el ilustrador, impresos en papel Fabria, en rama, en carpeta cubiertas en tela y papel estampado a mano. ISBN: 978-84-92816-98-9
Nota de José Ángel Cilleruelo en su bitácora El visir de Abisinia.
de varia lección
Artículo de Robert Hass sobre Tomas Tranströmer en revista Minerva, núm. 22 (2014).
Rimbaud por John Ashbery, dossier con poemas, ensayos y collages de John Ashbery, en La Pecera (originalmente en El Cuaderno de La Voz de Asturias).
Sueños de arena. Sobre un poema de José Watanabe, artículo en la revista Nayagua reeditado en la bitácora del Festival de Poesía de Lima (FIPLIMA).
Purgatorio, obra teatral de W. B. Yeats en la revista Minerva.
W. B. Yeats y Thoor Ballylee, artículo de Seamus Heaney en la revista Minerva. Génesis, poema de Geoffrey Hill, en la bitácora de Zaidenwerg.
Materialismo del creyente, artículo sobre Czeslaw Milosz en la página web de DVD Ediciones.
John Ruskin, El sueño imperativo. Sobre arte, naturaleza y sociedad, Vaso Roto Cardinales, Madrid, 2014, 96 págs.
Ginsberg
Deborah Baker, La mano azul. La generación Beat en la India • traducción de David Paradela López • prólogo de Jordi Doce • Fórcola Ediciones, Madrid, 2014.
Moga
Eduardo Moga, El corazón, la nada. Antología poética (1994-2014) • prólogo de Jordi Doce • Amargord. Colección Transatlántica / Portbou 17 • 240 págs.
Cosecha 2012
John Burnside, Conjeturas y esperanza. Antología poética 1988-2008, edición al cuidado de Jordi Doce, Valencia, Pre-Textos, febrero 2012.
Reseña de Luis Muñiz en Cultura de La Nueva España (15 de noviembre de 2012).
Poe, Baudelaire, Mallarmé, Valéry, Eliot, Matemática tiniebla. Genealogía de la poesía moderna; idea, selección y prólogo de Antoni Marí, traducción de Miguel Casado y Jordi Doce; Barcelona, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2011.
Reseña de José Luis Gómez Toré en Revista Grupo Literaturas.
CAMINOS. 50 dibujos de Melquiades Álvarez con una selección de textos literarios de diversos autores; epílogo de Jordi Doce, Gijón, Trea Ediciones, 2010.
Lost City. Una antología literaria con textos sobre Nueva York de Charles Tomlinson, Djuna Barnes, Elizabeth Bishop, Hart Crane, Allen Ginsberg, Toni Morrison, Frank O'Hara, Edgar Allan Poe, Jack Kerouac, Leonard Cohen, Charles Reznikoff, Isaac Bashevis Singer, Ezra Pound, Walt Whitman, Jane Jacobs, etcétera, y fotografías de Eddie Williams. Madrid, La Oficina, 2010.
Coloquio sobre traducción poética con Jaime Siles y Xavier Farré en Poesía Digital.
Poesía y poética
Conferencia y lectura de poemas en la Fundación Juan March (pdf / audio).
Poesía y poética II
En la sección de «Firmas invitadas», DVD Ediciones.
Poesía y traducción
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Letras Libres
Acceso a mis artículos, poemas y traducciones en la revista Letras Libres.
Perros en la playa
Así entiendo ahora estos comentarios: sin rumbo preconcebido, arbitrarios y espontáneos como las carreras de los perros en la arena, moviéndose nerviosamente de un lado a otro, incapaces de buscar otra cosa que su propio cumplimiento, la felicidad íntima de un correr que es también juego, búsqueda de compañía, diálogo con los otros perros que comparten la playa. Esa libertad, sobre todo.
Cuaderno contable
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PRESAGIOS
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No pongo malos porque se supone que por definición lo son. También
podían ser buenos, pero si lo fueran seguramente no estaría escribiendo
esta ent...
APUNTE SOBRE XUACO FANA
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*Xuaco Fana y Enrique Soto n'el Ricón del Bable de El Auseva (1957-1966)*
Fernando Soto Ortega (comp.)
Oviedo, Real Instituto de Estudios Asturianos, 2...
Artículo en la revista 'Clarín'
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La gata Leia observa el reflejo del sol sobre la pared, donde cuelgan las
cuatro estaciones de Francisco Fresno.
Portada del número 122 de la revista 'Cl...
Los muertos están muy vivos
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[image: James Bond]
En el plano secuencia de apertura de* Spectre*,* James Bond *le dice a una
mujer: “En seguida vuelvo”, y acto seguido, sale por la ven...
Sobre la ficción y la infancia
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E. ha heredado nuestros juguetes y nuestros cuentos troquelados. Una vez
leí que la crianza nos permite repetir el camino de la infancia por la vía
del a...
El viaje, Miguel Ángel Bustos
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Todo aquí es limpio; de una rigidez y silencio que hace que las cosas
lejanas, indescifrables, en perpetua metamorfosis de noche atravesada de
niebla ...
Cambio de servidor
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Apreciados amigos y seguidores. Hemos cambiado de servidor y, por causas
ajenas a nuestra voluntad, no hemos podido trasladar a los usuarios que se
han dad...
ESTO NO ES UN ÁRBOL
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(Este texto se publicó originalmente en la revista *Litoral*, nº 257, pp.
147-149)
Hay unos versos de José Luis Hidalgo que me hipnotizan. Se trata de u...
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*javier pérez walias / 5 poemas*
Protagonista de una sólida trayectoria poética, la poesía de Javier Pérez
Walias mantiene el compromiso poético primordi...
OH GRAN BASTARDO
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"... Oh gran bastardo, inocúlanos en el torrente sanguíneo, en la piel, en
las encías, en el sexo, entre las uñas, en las córneas, en el semen o el
flujo ...
Mentira. Para comprender, escribir
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Llevaba tiempo preocupada por un asunto. Escuchando. Pensando. Cada vez que
un menor comparece ante la justicia me formulaba las mismas preguntas. ¿Qué
...
Roma, dos semanas (centro de gravedad permanente)
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A pesar de la lluvia, me acerco hasta el Coliseo para contemplar su
imponente, monumental y arruinada silueta, hecha mágica por los cientos de
años que ha...
MIENTRAS HAGO TAI CHI
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Enraizado
lentamente amanezco a mi sol
extendiendo los brazos
¿soy más yo en este flotar?
¿soy más yo
tras el murmullo pertinaz que trepa?...
Y ese sol de la infancia
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Mi amigo Damián Flores inaugura una exposición el próximo 8 de agosto en
Hinojosa del Duque, y me ha pedido un texto para el catálogo.
Llama la atenció...
Nuevo blog de tipografía en Tumblr
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He creado un blog en Tumblr donde iré subiendo ejemplos (imágenes de alta
resolución) de mi trabajo en tipografía. Os dejo la dirección por si os
apetece v...
La Feria del libro 2014 de la S a la Z
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La feria del libro de la A a la E La feria del libro de la F a la J La
feria del libro dela K a la R SABINES (Jaime). Poeta mexicano. Mejor, gran
poeta mex...
Escrito en la piel
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Leo una entrada de Eduardo Moga a propósito de la afición a los tatuajes
que hace furor en este país. Coincido con su valoración: a mí también me
parecen, ...
Xavier Farré (1971)
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Xavier Farré es un poeta catalán cuya obra admiro. Es también traductor
(tanto al catalán, como al español) y crítico literario, y en esas otras
dos faceta...
A veces
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*TRADUCTOR INVITADO*
*Francisco J. Uriz *
traduce a
*Rada Panchovska*
*Rada Panchovska *nació en Oborishe (Bulgaria) en 1949 y reside en Sofía.
Entre ot...
Cumpleaños y mudanza
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Este blog cumple ocho años. Para celebrar, se muda a zaidenwerg.com.
Gracias a todos por leer, y ojalá sigan haciéndolo en la nueva ubicación.
¡Ya hemos abierto la librería!
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Gracias a una multitud de amigos, por fin hemos conseguido hacernos
libreros. Ya estamos en la nueva Librería Fuenfría, en Cercedila, al lado
de la antigua...
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LA PROFONDITÀ inesausta
delle mani in opera
sui volti nostri sovrapposti
di lato e di continuo.
L'obolo per il traghettatore
sempre in tasca luccicante.
Pr...
Hell and havoc: Christian Wiman on writing poetry
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Poet Christian Wiman, author of Every Riven Thing, took part in a Q. & A.
with The New York Times this week that touched on faith, health and his
"slim and...
Hace cuarenta años (Maria Van Rysselberghe)
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"*Eres la gran turbación que merezco.*"
*Maria Van Rysselberghe*, Hace cuarenta años
Solo léanla. Añadir una glosa a la experiencia, llámese "emoción", ll...
aniversario
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La puerta de otro año se cierra tras de ti
sin ruido de bisagras, sin llave escandalosa.
Estás donde no estabas aunque nada cambió,
contigo va tu aliento, la...
Reginald Gibbons, Desde una barca de papel. Poemas 1981-2008, edición bilingüe, Villanueva de la Serena, Littera Libros, 2009.
Joseph Conrad & Ford Madox Ford, La naturaleza de un crimen, traducción de Pablo Sauras, prólogo de Jordi Doce, Córdoba, El Olivo Azul, 2010.
William Hazlitt, El placer de odiar, Barcelona, Nortesur, 2009. Traducción de Maria Faidella Martí. Postfacio, cronología y bibliografía de Jordi Doce.
William Blake, Ver un mundo en un grano de arena [poesía], edición bilingüe de Jordi Doce, Madrid, Visor, 2009.