domingo, septiembre 11, 2011

2 mujeres


No seas tan duro con ella. Fuiste tú quien la eligió, exponiéndote libremente a sus colmillos. Querías la validación de una dentellada, y la tuviste. Todo lo demás, como se suele decir, es literatura.



No tardó en dejarla. Cada vez que hacían el amor, le parecía estar como detrás de una puerta, oyendo algo que no le estaba reservado, que ni siquiera debía oír.


2 comentarios:

Índigo dijo...

¿Dos negras hormigas blancas enfrentándose a lo inexorable?

Á.V. dijo...

Uf, amigo. Más que un comentario, esta entrada se presta a un "no comment". Un abrazo, Á.