miércoles, septiembre 26, 2012

la solución

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A veces no queda más remedio que recordar a Brecht...



Tras la revuelta del 17 de junio,
el secretario del Sindicato de escritores
distribuyó panfletos en la Stalinallee
en los que afirmaba que el pueblo
había perdido la confianza del gobierno,
y que sólo si trabajaba
con esfuerzo redoblado
podría volver a ganarla. ¿No sería
más simple, en ese caso, que el gobierno
disolviera al pueblo
y eligiera a otro?



trad. J. D.

3 comentarios:

Índigo dijo...

Recordar a Brecht, a Otero... a tantos, en estos tiempos revueltos en los que los de arriba se esconden en sus atalayas y deshacen todo lo que tantos años y tanto esfuerzo costó ir ganando... ¡Es una desolada desolación! Y, desgraciadamente no es la desolación de una quimera.

Un abrazo, Jordi.

carlos folch dijo...

Curioso que este poema viniese como consecuencia del aplastamiento de la revuelta del 53 en la Alemania Oriental. Aunque tarde, se dio cuenta de quien era Stalin.

Espero que nosotros no nos veamos en la misma tesitura. No me imagino tanques paseándose por la Diagonal de Barcelona.

Mascotas dijo...

¿De qué serviría nombrar a otro si lo haría igual? Sin duda creo que nuestros gobernantes antes de ser gobernantes deben ser educados para ello, no podemos coger cualquier obrero que hable más o menos bien y ponerlo como líder de la nación