Sale uno con la lluvia pisándole los hombros y descubre en el arcén un par de zapatos de mujer que el agua ha terminado
de arruinar. Cuesta pensar que alguien tire unos zapatos así a la calle.
Están entre dos coches, casi ocultos, y tienen algo de pájaro que ha
quedado muerto en el asfalto, un pájaro sucio y con las alas rotas. Nunca fueron
gran cosa, esas alas, pero al menos su dueña sabía emplearlas para dejar la
tierra un instante, pasar volando.
Hay un elemento esencial que corre siempre el riesgo de faltarle a la
crítica.
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[Texto perfecto de Julien Gracq encontrado en el blog La Calle del Orco /
de Kim Nguyen Baraldi] Hay un elemento esencial que corre siempre el riesgo
de f...
Hace 4 horas


2 comentarios:
Fantástico
que no sea uno solo.
Con alas puede ser más fácil pisar volando.
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