Son
tres y hablan a voces, salpicando el diálogo con insultos cariñosos mientras esperan
al pie de un cruce. De pronto, oímos a uno decir: «En Madrid, ahora, los
saurios se venden como caramelos». Por su mezcla perfecta de disparate y sequedad realista, la frase nos recuerda esta otra que oyó por azar un amigo poeta: «En
Madrid es más fácil conseguir un león que un enano».
Fantasía
-
*Fantasía sarimática - nolilándica*
*Sus dulces ojos y su pecho hermoso *
*me sedujeron como dos racimos *
*y libé su mirada y sus arándanos*
*hasta que *...
Hace 13 horas


1 comentario:
Pasear, escuchando a los viandantes y dejando a un lado los cascos, tiene sus recompensas.
Abrazo, J.
Publicar un comentario