lunes, diciembre 16, 2013

cuadrante


 
Jean Cocteau, Le Livre Blanc, 1958



Caminó sobre sus propias palabras hasta llegar al principio.



Habla como si las palabras se deslizaran por la alfombra roja de su lengua. 
    Reprimo de tal modo mis ganas de aplaudir que he dejado de oírle.



Cosas que solo muestran su genuino valor al cubrirse de polvo.



Se saca el corazón y lo pone a volar igual que una cometa.


2 comentarios:

Alfredo J. Ramos dijo...

Buenos aforismos. El primero, además, es una consigna palindrómica de pura raza (como los caballos que corren bien en todos los hipódromos y en ambas direcciones). Me parece que el maestro Filloy se la hubiera apropiado con gusto.

Jordi Doce dijo...

Gracias, Alfredo, me alegra saberte ahí, al otro lado de la pantalla. Muy felices fiestas! j12