jueves, diciembre 24, 2009

holiday

Fueron tal vez las mejores vacaciones de mi vida, pero si recuerdo ahora esa semana en Praga o esos quince días en Irlanda, me doy cuenta de que su poder de irradiación no reside solamente en lo que albergan, sino en la carga de expectativas y ansiedades que traía conmigo, que traíamos todos, esa capacidad para dotar a lo más nimio de sugestión simbólica, como si lo vivido se hiciera memoria incluso antes de vivirlo.

4 comentarios:

Isabel dijo...

Me gusta esa delicada sensibilidad que se desprende del texto.

Felicidades

Ada dijo...

Creo que he llegado a sentir eso que describe, es precisamente lo que dota de maravilloso esa experiencia.
Saludos

Laura dijo...

¡Magnífica síntesis de aquello sobre lo que gira buena parte de la literatura! ¡Enhorabuena por su perspicacia y sensibilidad! ¡Cuántas novelas cotenidas en este comentario! Gracias

Jordi Doce dijo...

mil gracias a las tres, aunque temo que sea un comentario demasiado breve. Habría que describir con calma esas vacaciones, desenrollar el ovillo. Feliz año! J12