viernes, marzo 06, 2009

peter redgrove en la farmacia



Éste es uno de los primeros poemas que leí de Peter Redgrove (1932-2003), allá por el 92-93, gracias al interés y la sabiduría de Neil Roberts, que sería luego uno de mis profesores en Sheffield. Si alguna vez el poema ha sido el testimonio de la metamorfosis, como quería Canetti, aquí está la prueba evidente. Una delicia.


EN LA FARMACIA

Prodigio: al otro lado del frasco, sobre el rótulo,
una polilla de alas bordadas ensombrece
el vidrio. Sin aviso, echa a volar y cambia de botella.

Bajo el cuello de vidrio de este frasco violeta
otra etiqueta dice Lapis invisibilitatis:
beber de esta botella nos haría invisibles.

Etiqueta ambulante, la polilla gravita
de un frasco a otro, roza con sus ropas de harina
el mármol, y en su lengua rasposa se debaten

el azúcar del cuello, las gotas del tapón:
como un conejo de alas chillonas, la polilla
extrae de los fármacos su esencia, se desplaza

de jarra en jarra y sella en cápsulas su propia
cogitación, implicando en sus huevos
nuestra explícita medicina.

¿Y los venenos, los filtros de la invisibilidad?
El gusano recuerda que ha de morir, y muere,
como rezaba el rótulo,

todo acaba en la sopa interior del capullo
donde sólo la ninfa medita, sólo el nervio
flotando como una raspa de arenque,

y ya en torno a ese nervio tiernamente se abren
nerviosas alas donde, con bella letra antigua
de boticario, escrita se perfila: la fórmula.


Trad. J.D.

3 comentarios:

ana dijo...

Por una feliz casualidad, me tope contigo. Compartí un poema de mi autoría y y una persona en respuesta me puso uno tuyo. Te investigué y resulta (guardada la proporción: yo no soy lectora de Oxford; ni siquiera me acercó) nos dedicamos a lo mismo: a traducir y a dar clases sobre literatura inglesa. Desde la punta sur de la península de BCS, México, te mando un rayo de sol y me atrevo a ponerte los dos poemas aunque nada (¿o sí?) tengan que ver con esta maravilla que me envenenó algarabía.
A Punto de Rocío

En las hojas del tiempo
esa gota del día
resbala, tiembla.
J. Sabines

Tiembla, tiembla la mar,
escuece el aire. Dobla
tensión cada nervadura,
cada resquicio que marco
sostiene la forma. Corcovea
el contorno y tras el vaho
que la noche cuelga melena
rala sobre el alba, advenimiento
sobreviene la luz a horcajadas
sobre la suavidad nívea
de los celajes. Fanfarria,
pájaros la reciben y orfebres
las flores, gama, la tañen.
Duermen los ladridos, los gatos
estiran tibios su donaire.

Ana Rosshandler

El tuyo:

Cuelgan las nubes sobre el día
como una sucia piel curtida
o la panza de un animal
dispuesto para turbios sacrificios
ante los filos de la luz y el frío.
Aún tiemblan los vidrios
con el impacto del pedrisco
y en la aspereza del asfalto
palpita y se deshace
la mínima blancura de los hielos,
como siembra a destiempo
que ni el cuervo siquiera
codiciaría.
Pasajera furia
que sobrecoge, súbita, deslizas
en el oído un fondo percusor
sobre el que vuelve a florecer la vida,
feraz como el vapor de los jardines,
mientras arriba
las inquietas puntadas de la luz
abren en la grisalla
la imagen espectral
de un asombro para dubitativos.

Jordi Doce dijo...

Hola, Ana, vivan las felices casualidades, y gracias por tu hermoso poema: tensionado, apretado como un puño. Me alegra verte por aquí, y cualquier día cuelgo alguno de mis poemas mexicanos por si te hacen gracia. Por desgracia, yo ya no puedo dar clase de literatura inglesa, echo de menos la enseñanza aunque agota. Saludos, J12

ana ross dijo...

Gracias por tu gentileza. Aquí te va una muestra de mi devaneo traductoral. Dicen que me doy muchas libertades pero lo que quise preservar fui la primera persona, la conjunción y la preposición. En otras palabras, la identidad. Serà una ola distinta, pero es ola a final de cuentas.

A wave
Joseph Mary Plunkett
I am a wave of the sea
and the foam of the wave
and the wind of the foam
and the wings of the wind.
My soul's in the salt of the sea
in the weight of the wave
in the bubbles of foam
in the ways of the wind.


Ola me yergo
y espuma relumbro
y brisa rielo
y alas, viento,paseo.

Salina del mar emerge mi alma
en el denso manto de la ola,
en la batiente de la espuma,
en el viento y su trayectoria.