martes, mayo 19, 2009

escuela de calor


La luz desmedida del verano comienza a golpear las calles y los senderos del parque y se descubre buscando una y otra vez los márgenes de sombra, los anchos patios de penumbra que se recortan bajo los árboles. El sol acaba de llegar, piensa, pero es ya el enemigo, el perseguidor, el dueño de unas calles que humean a cada paso. Sólo ahora, a media tarde, el verde brillante de las acacias parece templar el aire y los ojos descansan, aliviados, disfrutando de un poco de calma entre dos cegueras.

Hasta cuando camina por el parque, de vuelta del trabajo, le parece como si estuviera mirando el mundo desde una habitación en penumbra, las persianas bajadas a medias, la ventana abierta para que corra el aire. A veces se sienta en un banco y hace tiempo. Es decir, espera que pase el tiempo y la luz pierda fuerza y las cosas recuperen su respiración habitual, no esa quietud de animal abrumado y expectante con que se recogen al mediodía. Exagera, sí, pero a veces la exageración es una forma de estar a la altura de los propios fantasmas, y este calor casi africano está lleno de los fantasmas de otros veranos, de los fantasmas que ha sido, de la intemperie desértica que ha sido. Trata de seguir el parpadeo de las hojas, de acogerse a unas pocas formas sencillas. Trata de hacerse a la idea. Ese cauterio.

5 comentarios:

X dijo...

Hermoso texto. Mientras lo leía sentía el sol y la luz por todos lados. Mi mano derecha fue a buscar los anteojos de sol.

Susana dijo...

Fantástica esta descripción de lo que está por llegarnos. Casi se siente la pesadez, la rotundidad del sol aplastándonos contra un asfalto que casi alcanza la ebullición.
Gracias por transportarnos a ese espejo del verano. Estaremos mejor preparados para su fuego ;o)
Un abrazo

Jordi Doce dijo...

Gracias, X, Susana, me alegra que el efecto sea justamente el que buscaba... Un día colgaré un poema ya publicado que tiene exactamente el mismo asunto... Abrazo, J12

Susana dijo...

Si me permites, Jordi, da igual sobre lo que escribas. Es evidente que con tu don nos llevas a donde te plazca.
Y, no hace falta que te lo diga: es un inmenso placer viajar de tu mano.
Otro abrazo para ti!

Jordi Doce dijo...

Has logrado sacarme los colores, Susana. Mil gracias, J12