viernes, mayo 15, 2009

zoom!

Éste es el poema que da título al primer libro de Simon Armitage (1963), publicado cuando tenía veintiséis años. Desde entonces, su trayectoria literaria ha sido tan meteórica como la de las palabras que cruzan estas líneas. Escritor prolífico, ha tocado casi todos los géneros (tiene hasta una banda de rock, The Scaremongers) y ha despuntado en el difícil arte de los encargos: entre otros, recibió del gobierno laborista de Tony Blair la tarea de escribir el llamado poema del milenio, «Killing Time», en el que revisa en exactamente mil versos y con sintaxis periodística veinte siglos de historia. Aunque por sus orígenes norteños (es de Huddersfield, una oscura ciudad industrial próxima a Sheffield) lo han querido convertir en el sucesor de Ted Hughes, tiene más que ver con el narrativismo irónico de Larkin y sucesores. De todos modos, sus primeros libros siguen siendo para mí los mejores, quizá porque hay en ellos un sentido más intenso de la aventura, de la experimentación, también un mayor descaro.


Zoom!

      Comienza y es una casa, con jardín y terraza al final de la calle
en este caso
      pero no se queda ahí. Pronto es
una avenida
      que se arquea arrogante frente al Politécnico,
gira a la izquierda
      sin mirar siquiera la nacional
y pronto es
      una ciudad con sucursales bancarias
un diario
      y un equipo de fútbol luchando por ascender.

      Y sigue, ajeno a los Planes de Urbanismo,
las zonas verdes,
      y antes que nos demos cuenta se nos escapa de las manos:
ciudad, nación,
      hemisferio, universo, batiéndose en todas direcciones
hasta que súbita
      y afortunadamente entra en el ojo
de un agujero negro
      y es un disparo a una galaxia vecina, emerge
más suave y más pequeño
      que una bola de billar, más pesado que Saturno.
  
      La gente me para en la calle, me acosa
en la cola del súper
      y pregunta: «¿Qué es, qué es eso tan suave
y pequeño
      pero con una masa mayor que la del planeta
anillado?» «Son sólo
      palabras», les aseguro. Pero no se lo creen.


Trad. J.D.

5 comentarios:

Abelardo Manuel Martinez dijo...

Bueno Jordi, entré aquí de rebote de no se que blog, pero me alegro de haberlo hecho, me acomodé y he disfrutado de poemas y reflexiones. Un cordial saludo

Jordi Doce dijo...

Gracias, Abelardo, me alegra mucho. Esto es lo bueno de las bitácoras, terminamos llegando a sitios insospechados, así es en el fondo la lectura. Saludos, j12

luna dijo...

me gusta zoom,

ademas es un monsieur bello su autor

Jordi Doce dijo...

Para más zoom sobre el amigo Simon, véase http://johnwmacdonald.com/Simon_Armitage_JWM_2443.jpg

luna dijo...

dios, que macarrilla

mola