jueves, julio 02, 2009

de otra cosa

Si la escritura no entrañara la resolución de problemas técnicos, el cuidado de minucias que nos permiten olvidarnos por un (largo) momento de nosotros mismos, sería otra cosa y tal vez mucho menos interesante. Para empezar, carecería de esa dimensión consoladora que resulta de haber puesto orden en un fragmento de mundo, por reducido que sea; un orden que, no por azar, se consigue haciendo abstracción de nosotros mismos en el lenguaje, esto es, filtrando oblicuamente nuestras inquietudes sobre la página sin que nos demos cuenta, a espaldas de nosotros mismos. Lo que entraña, en última instancia, que la escritura es un yerro continuo: da igual de lo que hablemos, siempre hablamos de otra cosa.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísimo, Jordi. ¿De qué habla entonces la literatura? ¿Qué proyección personal hay que darle? Si te pasas en lo "no personal" caes en lo huero, si pecas de un poco de "intimismo" se puede caer en la sentimentalina, cuando no de un diario de absurdas batallitas. ¡Difícil equilibrio! ¿Hacia dónde se decanta tu nueva escritura"

Anónimo dijo...

no es aunque hablemos de otra cosa, siempre hablamos de lo mismo?

Cassioppeaboreal dijo...

Ayer tarde, mientras repasaba la "Obra Poética" de Borges, me encontré con este poema que transcribo:

BLAKE

¿Dónde estará la rosa que en tu mano
prodiga, sin saberlo, íntimos dones?
No en el color, porque la flor es ciega,
ni en la dulce fragancia inagotable,
ni en el peso de un pétalo. Esas cosas
son unos pocos y perdidos ecos.
La rosa verdadera está muy lejos.
Puede ser un pilar o una batalla
o un firmamento de ángeles o un mundo
infinito, secreto y necesario,
o el júbilo de un dios que no veremos
o un planeta de plata en otro cielo
o un terrible arquetipo que no tiene
la forma de la rosa.

Sé que mi comentario no guarda relación con la "entrada". Pero cuando leí el título del poema, y aún sin conocerte, no pude evitar recordarte, y pensar que disfrutarías de su lectura.
Ojalá así haya sido.
Como siempre gracias, y saludos desde Argentina.
Gabriela.

Sergio dijo...

Muy certero. De ahí vendría el extrañamiento que produce en quien escribe ¿no?, y también su exposición a los otros.

Placer leerte. Gracias.

Jordi Doce dijo...

Siempre hablamos de lo mismo, sí, pero sobre lo que hablamos, en el fondo, tenemos un control insuficiente. Quiero decir, creemos contar una historia, algo, y en el fondo ese algo nos está contando de una manera que no gobernamos--así la sorpresa, y hasta la vergüenza, cuando alguien nos devuelve lo que hemos escrito y nos dice: aquí estás tú. El retrato que ofrece lo que escribimos no suele coincidir con el que imaginamos, el que nos gustaría. Abrazo grande, J12

Gracias por el hermoso poema de Borges sobre Blake, Cassioppea, siempre me ha gustado mucho, y es hermoso tenerlo aquí copiado, entre los comentarios de esta bitácora. Un abrazo, j12

Mori dijo...

Qué hermoso y certero texto.

Jordi Doce dijo...

Mil gracias, Mori. No conocía tu blog. Muy interesante, de verdad. Saludos, J12