miércoles, octubre 13, 2010

david shapiro / poema

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Modelo de Journey II, de John Hejduk


Además de ser un muy activo profesor universitario de arte y literatura, un violinista consumado, el autor en 1979 de un estudio pionero sobre John Ashbery y traductor de Rafael Alberti (en concreto, de los poemas que dedicó a Picasso), David Shapiro (1947) es un espléndido poeta. Publicó su primer libro en 1965, a los dieciocho años, y desde entonces no ha mirado atrás: prolífico, inventivo, lúdico y atrevido, Shapiro ha trabajado en la ancha estela abierta por los poetas de la escuela de Nueva York, con los que comparte un gusto acentuado por la pintura moderna (ha escrito libros sobre Mondrian y Jasper Johns, entre otros) y cierta sana distancia irreverente de los productos de la alta cultura, que es sin embargo su hábitat natural.

Shapiro es un agente cultural de primer orden. Uno de sus mentores fue el arquitecto, proyectista y también poeta John Hejduk (1929-2000), uno de los teóricos más influyentes de la arquitectura contemporánea. Con Hedjuk compartió poemas, inquietudes y conversaciones (una de ellas, por cierto, aparece en un número reciente de Minerva, la revista del Círculo de Bellas Artes). Entre los diversos poemas que Shapiro ha dedicado a su maestro me quedo con esta «Oración por una casa», que tiene una estructura de fractal o cajas chinas (de muñeca rusa) en las que cada elemento aparece una y otra vez en distinto lugar; una plegaria enloquecida y al mismo tiempo metódica (though this be madness, yet there is method in it) que recuerda el trabajo geométrico de Hejduk, su obsesión por jugar con las leyes de la perspectiva (también con el paso de las dos a las tres dimensiones) y explotar el caudal de posibilidades inherente a las cuadrículas o rejillas y los sólidos platónicos.

El original, por cierto, aquí.



David Shapiro

Oración por una casa

para J. H.

Bendito es el arquitecto de las estructuras desmanteladas
Bendita es la estructura a la intemperie entre nieve de primavera
lo mismo que mentiras
Bendito es el cristal que salta de la roca matriz como un bufón
Y bendita es la escuela

Benditas facturas
Benditas como nieve de primavera
Benditas como un Bufón
Y un libro quemado

¿Es la escuela una estructura o la intemperie
O una mentira como nieve de primavera
Y salta la roca matriz como un bufón
Y es un libro quemado o construido?

Bendito es lo desmantelado
Bendita igualmente la incrustación que es como la primavera
Bendito el tigre de la roca matriz como un bufón encontrado
Y bendita es la escuela

Bendito es el corte y el grito
Bendito el cuerpo del paciente en la nieve de primavera
lo mismo que mentiras
Bendito es el cristal que sale de la roca matriz como un bufón
Y bendito es el libro quemado

Bendito es el anacoreta y el arquitecto en el borrón oscuro
Bendito es el desmantelador inclinándose para desmantelar
Bendita es la bufonada saltando de la roca matriz
Y bendito cada libro no iluminado

Bendito es el arquitecto del corte desmantelado
Benditas las estructuras a la intemperie entre mentiras
como nieve de primavera
Bendito es el cristal que salta de la roca matriz como un bufón
Y bendita es la escuela como una biblioteca en llamas

Vieja nueva oración
Vieja nueva canción
Bendito es el cristal y el grito y la roca matriz como un bufón que pinta
Y bendita es la escuela


Trad. J. D.
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3 comentarios:

José Luis Gómez Toré dijo...

Un poema bellísimo ... enhorabuena, por cierto, por tu artículo en Las razones del aviador. Me ha parecido un ensayo inteligente y lleno de sugerencias.

costa sin mar dijo...

este me voló la cabeza

Camila dijo...

Es un poema hermoso, mi marido me lo leyó hace algunos años cuando estábamos de vacaciones en un apart hotel en playa del carmen. eran nuestras primeras vacaciones como marido y mujer por lo que me trae hermosos recuerdos este poema. Saludos