miércoles, marzo 07, 2012

mutatis mudandis



La Academia Francesa no sirve para nada. Su diccionario no tiene autoridad, su gramática está inconclusa. Por otro lado, tampoco es que moleste a nadie. ¿Por qué tomarla con esta querida antigualla, una de las curiosidades más folclóricas e inglesas que conservamos? No hay razón para estar en contra de estos hombres de muchas o pocas letras que se ciñen la espada y baten el tambor… basta, por supuesto, con permanecer fuera. Del mismo modo que no hay por qué pertenecer a los Horse Guards para divertirse con el desfile del cambio de guardia de Buckingham Palace.

Julien Gracq, Capitulares

1 comentario:

Índigo dijo...

Después de varias visitas a Londres, el verano pasado vi por primera vez el cambio de guardia... De la academia francesa, no recuerdo gran cosa. Y del francés oficial, sólo recuerdo los dictados de Bernard Pivot.