miércoles, octubre 31, 2012

charles tomlinson / montes ute





 «Cuando me haya marchado
–dijo el anciano jefe–,
si alguna vez me necesitan, llámenme»;
luego se tendió, vuelto piedra.

Ésos eran gigantes
(como se puede ver)
y nosotros
no somos ni sombra de tales hombres.

Tras la cabeza pétrea
su larga cabellera india
se esparció, enmarañada,
en ingles y barrancos

y se extravió por Colorado
sobre el llano desértico,
transmitiendo energía
en una única línea ondulante

del cabello a los pies; allá,
perfilado, inclinado en la distancia,
se levanta el escorzo de sus rasgos y el alto
promontorio del pómulo.

Al repasarla, el ojo
ciñe por entero la horquilla
gigante de su masa,
incluyendo codos, rodillas, pies.

«Si alguna vez me necesitan, llámenme.»
Su singularidad domina el llano
al pedir que su imagen nos ayude:
así los hombres hacen montañas.





El Sleeping Ute [Ute dormido] se llama así por parecerse a un jefe Ute tendido de espaldas con los brazos doblados sobre el pecho. La tribu Ute Weeminuche consideraba estos montes como un lugar sagrado. Lo sigue siendo para sus descendientes, la tribu Ute de los Montes Ute, y aún juega un papel en sus ceremonias, como lo indica la existencia de un Terreno de la Danza del Sol en algunos mapas topográficos, localizado entre las Rodillas y la Cumbre del Caballo (la caja torácica). (de wikipedia)

Trad. J. D.

El original, aquí.

2 comentarios:

Índigo dijo...

Al leer estos montes ute de tomlinson me entran unas ganas locas de salir corriendo y marcharme a Estados Unidos a reencontrarme con la parte que dejé allí cuando me marché y llamar al gran jefe indio... Tal vez, si vuelvo allí, desde el Shenandoah, él también me oiga. Tal vez. Gracias, Jordi, porque tus trazos hoy me han llevado un poco hasta allí.

Un abrazo y feliz puente.

Alfredo J. Ramos dijo...

Hermoso poema y fluida traducción, Jordi. Qué bien suena, entre otros aciertos, esa larga aliteración llena de sentido: "... y nosotros nos somos ni sombra de esos hombres..." Tal vez (se me ocurre) en el último verso el verbo podría preceder al sujeto para lograr un eneasílabo, aunque es discutible por la sinalefa un poco forzada en la segunda sílaba. Menudencias aparte, excelente poema