martes, mayo 17, 2011

500

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No se cumplen aniversarios todos los días. Y menos como este: la entrada número quinientos de esta bitácora después de casi cinco años de existencia (la página se abrió a mediados de agosto de 2006, aunque la verdad es que hasta el otoño de 2007 no empezó a cobrar un ritmo más vivo). A lo largo de este tiempo ha habido un poco de todo, pero quizá lo que más destacaría ha sido la complicidad y el afecto de los lectores, la falta de violencias o groserías en los comentarios, la sensación de que entre todos hemos sabido mantener un tono de cordialidad, de respeto mutuo que no siempre es fácil conservar en la red. Quinientas entradas y casi doscientos seguidores después (todo esto da un poco de pudor reseñarlo), debo confesar que pocas cosas me han dado más satisfacciones literarias estos últimos tiempos que la apertura y mantenimiento de esta página. El mérito es de todos, pero el agradecimiento es sólo mío.

Para celebrarlo como es debido, y consciente de que muchos de vosotros estimáis sobre todo las traducciones de poesía inglesa y norteamericana que voy publicando de forma regular, he decidido colgar hoy un poema de inspiración numérica de la gran May Swenson (1913-1989). Un poema célebre (lo he leído en distintas antologías y se encuentra fácilmente en la red), quizá porque tiene cierto carácter naif y adelanta algunas de las técnicas de los cursos de escritura creativa para leer imaginativamente los códigos que cartografían la realidad. Conocí la obra de Swenson gracias a Siete poetas norteamericanas actuales, aquella modélica antología bilingüe que Rosa Lentini y Susan Schreibman publicaron en Pamiela en 1991 (todavía se puede adquirir en librerías de viejo y, por lo que veo, hasta en la página de la editorial). Swenson abría la antología y sus poemas, siempre variados formalmente y siempre densos y llenos de pertinencia, se me quedaron grabados en la memoria. Fue contemporánea de Elizabeth Bishop, con quien coincidió algunas veces en Nueva York y en la colonia de artistas de Yaddo, y dice mucho de la valía de Swenson que lograra concitar el afecto y el respeto literario de la autora de Norte y Sur, notoriamente implacable y cáustica, de quien guardo una lista de lacónicas ironías sobre la obra de Neruda, René Char, Pound u Octavio Paz, entre otros.

De familia de origen escandinavo, poeta y dramaturga, traductora de Tomas Tranströmer y alabada por Harold Bloom (esto me parece lo más difícil de todo), Swenson escribió al final de su vida varios libros para niños, algo que se echa de ver, me parece, en este poema, «Ideogramas cardinales», que es una colección de imágenes sugeridas por los diez primeros números naturales (más el 0, que muchos matemáticos no consideran parte del conjunto de números naturales). Un texto breve y delicioso, sencillo y ágil, que se cierra retomando su comienzo y añadiendo una extraña (y sugerente) línea de fuga.

El original, por cierto, aquí.



Ideogramas cardinales

0
Una boca. Puede soplar o respirar,
ser embudo, u Hola.

1
Brizna de hierba o corte.

2
Interrogación sentada. Y un altivo
cuello de pájaro.

3
Mitón exiguo para mano de dos dedos.

4
Cabaña de tres ángulos
sobre un solo pilote. A veces construida
de modo que el tejado se queda boquiabierto.

5
Un policía. Educado.
Con gorra de visera.

6
0 que se despliega,
cinta de ambigua extensión
donde está escrito el misterio
de todo cuanto se enrosca.

7
Un peldaño,
desprendido de su escalera.

8
Diagrama del universo:
reloj de arena cósmico.
(Adviértase su forma enigmática,
su ausencia de válvulas de origen,
cómo el fin se solapa con el comienzo.)
Desatado como un cordón
y blandido a modo de látigo,
puede servir de modelo del tiempo.

9
Anteojo para el ojo derecho.
En Inglaterra o si eres Alicia
la patilla queda a la izquierda.

10
Brizna de hierba o corte
escoltado por una boca.
¿Abierta? Abierta. ¿Cerrada? Cerrada.




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20 comentarios:

Isabel dijo...

TE FELICITO Y ME FELICITO POR ENCONTRARTE.

Me encanta el poema.

Gracias, como siempre.

Anónimo dijo...

¡Muchísimas felicidades para ti, para el blog y, como dice el comentario anterior, para nosotros, que podemos leerte...!

Ahora, ¡a por las 1000!

Muchos saludos y que jamás nada ponga collar a todos estos perros que con suerte, seguirán campando a sus anchas por la playa mucho tiempo...

M.

Alfredo J. Ramos dijo...

Enhorabuena, Jordi. Y a por otras 501 ("policía atildado soplando una brizna de hierba", según el código Swenson), entre las que tal vez quepa esa «lista de lacónicas ironías» episcopales que guardas. Gracias por compartir tu arte.

Jordi Doce dijo...

Gracias a todos por estar ahí, de verdad. Oye, Alfredo, qué buena la combinatoria, estoy pensando que mi apellido podría rehacerse como "brizna de hierba que corta una interrogación sentada sobre un altivo cuello de pájaro".

Abrazo, j12

Índigo dijo...

GRACIAS Y ENHORABUENA.

Jordi Doce dijo...

Gracias a ti, Índigo. Abrazo, j12

José Antonio Fernández dijo...

Más que la cantidad de las entradas es más importante la calidad. En esta bitácora coinciden ambas cosas y eso es un regalo para los que pasamos.
Felicidades!

Anónimo dijo...

...Eso en el ámbito literario... ¿Y en los otros? ¿Qué es lo que le ha producido mayor placer durante estos últimos años?...

Jordi Doce dijo...

Gracias, José Antonio. Qué alegría saber que cuento con vuestra lectura. Ay, anónimo, los placeres son muchos, y no inconfesables, aunque por obvios creo que puedo omitirlos. Gracias por estar ahí. Abrazo, J12

Claudia Hernández dijo...

Dos cosas, felicidades por el aniversario y gracias por este precioso y liviano poema.
Saludos

Elías dijo...

Enhorabuena, Jordi, por tan redondos números (no sé que dirá de esto Vila-Matas).

Para mí desde luego, tu página fue un descubrimiento tremendamentee enriquecedor sobre poesía anglosajona, de la que tan escaso andaba.

¡Y qué decir de tu persona!

Un fuerte abrazo.

leo dijo...

Felicidades. Es un gusto leerte. ¡A por las 1000!

Anónimo dijo...

Aunque yo no tengo blog para expresarme regularmente, quiero felicitarte por tu aportación. Me conformo con leerte.

Continúa trabajando por el lenguaje. Los poetas sois sus guardianes más reales; y de los traductores depende que se haga justicia para con los mensajes y las formas de estos.

Muchas, tantas, felicidades.

a dijo...

gracias

Jordi Doce dijo...

Gracias a todos vosotr@s, de verdad. Un privilegio vuestra compañía y vuestra complicidad. Y vuestro apoyo. Abrazos, J12

Anónimo dijo...

buenos su espacio online es muy hermoso,esto es la tercera vez que hay visitado su blog, buen espacio!
Adios

Á.V. dijo...

Y que cumplas muchos más. Y que lo leamos, claro. Un abrazo, Á.

Cassioppeaboreal dijo...

¡Gracias a Reiner Kunze y su poesía!
Si su escritura no fuera tan bella, nunca me hubiera interesado por buscar en la red traducciones de sus poemas.....no habiendo accedido en consecuencia a tu bitácora.
Ya sabes Jordi cuánto aprecio la sensible compañía que nos brindas diariamente de manera tan generosa, a la distancia.
Celebro con vos estos 500.
Salud!
Desde Córdoba, Argentina (tu casa),
Gabriela.

Jordi Doce dijo...

Gracias, Álvaro, Gabriela. Un gusto estar ahí. No es que sea un día, hoy, para muchas alegrías, pero vuestra compañía lo hace todo más llevadero. Abrazo, j12

Clarissa dijo...

¡Felicidades, Jordi!