sábado, mayo 28, 2011

reconocimiento

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Cualquiera que haya vivido de primera mano el curso de la poesía española a lo largo de los últimos veinte años convendrá conmigo, creo, que el ambiente es ahora mucho más rico, más plural, más respirable. Los viejos dogmatismos, las viejas oposiciones binarias que tanto empobrecieron el debate y nos convirtieron en bandos de beatas que poníamos velas a los santones de turno, se han ido diluyendo hasta perder peso y figura, convirtiéndose en fantasmas un poco cansinos e incluso ridículos. Más que nunca, nuestra poesía es un ámbito de libertad y convivencia, de respeto hacia lo otro y lo distinto. Sigue habiendo un buen trecho por recorrer, como nos recuerdan ciertas operaciones editoriales, tan triviales como regresivas, que quisieran llevarnos de vuelta al pasado, pero entre todos, poetas, traductores, lectores y editores, se ha ido tejiendo una red de lecturas y escuchas que nos enriquece a todos y de la que sólo un temperamento muy mezquino o muy cobarde podría desconfiar. Empleo la palabra red a propósito: me da la impresión de que Internet ha sido una herramienta fundamental para ir abriendo espacios de debate, de intercambio de información, de libertad crítica… Ya no son las editoriales los únicos agentes de difusión, los únicos intermediarios entre poetas y lectores: los márgenes han crecido y tienen ahora una importancia y un peso capaz de poner en cuestión la forma de trabajar del centro. Bien es verdad que ahora padecemos la tenia de los anónimos, el encubrimiento rastrero del que arroja la piedra y esconde la mano, pero quizá es el precio a pagar por la existencia de la red, y más en un país como el nuestro, donde la gente sabe –por experiencia– que los ejercicios de franqueza y honestidad suelen provocar represalias, y donde todos somos muy valientes hasta que corremos el riesgo de ser castigados públicamente.

Cuando pienso en los protagonistas de este cambio, en las personas que han liderado, por así decirlo, este viaje de nuestra poesía hacia la pluralidad, uno de los que se destaca más claramente es Sergio Gaspar, el creador y responsable de DVD Ediciones. A punto de cumplir los quince años de existencia, la editorial de Sergio ha sido un lugar de referencia y también un refugio, un albergue propicio. Sé bien que la figura de Sergio despierta ciertas reticencias –como las despierta cualquier editor, por la sencilla razón de que su trabajo pasa por evaluar y discriminar el trabajo ajeno– y que algunas de sus elecciones han sido, como poco, discutibles. Pero ¿qué editor no se ha equivocado alguna vez o se ha dejado arrastrar por intuiciones poco atinadas? Ningún catálogo editorial es intachable y el de DVD Ediciones no es una excepción, pero pocos son tan sostenidamente ambiciosos y ricos y anchos de miras como el que Sergio ha ido construyendo con la ayuda excepcional de Eduardo Moga (y hasta en la elección de Eduardo como codirector de la colección de poesía se percibe la inteligencia de Sergio, su saber muy bien quién le complementa y le completa). ¿Qué otra editorial española ha logrado hacer convivir sin fisuras a Julieta Valero y Martín López-Vega, a Miguel Casado y José Ángel Cilleruelo, a Antonio Méndez Rubio y José Luis Piquero, a Tomás Sánchez Santiago y Elena Medel, a Manuel Vilas y Juan Andrés García Román, a Jorge Riechmann y uno mismo? Por no hablar de las antologías (Campo abierto, Feroces…) y las traducciones de poesía extranjera, que han tenido una influencia decisiva en muchos lectores: pienso en los dos libros de Ashbery editados por Julián Jiménez Heffernan, en el Simic de Martín López-Vega, en Geoffrey Hill, en el Rimbaud de Miguel Casado y Eduardo Moga… Quizá más que ningún otro editor, el afán de Sergio Gaspar ha sido precisamente el de abrir campo, dinamitar viejas banderías y cuestionar las certezas que muchos habíamos heredado sin sospecha. Ha tenido éxito en su empeño, en gran medida, aunque pocos se lo quieran reconocer (y menos públicamente). Quince años después de poner en marcha este DaViD editorial, creo que su influencia en el devenir de la poesía española es innegable. También que, con los inevitables lunares, ha sido rotundamente benéfica.

Diría que uno de los símbolos de este espíritu es su página web, llevada con mano maestra por el poeta y helenista Juan Manuel Macías. No conozco ninguna otra que se haya convertido, a todos los efectos, en una revista virtual abierta a todos los autores, no sólo a quienes publican en la editorial. Aquí se adelantan contenidos o se difunden novedades de otros sellos, se publican textos de poética o se responde a cuestiones de actualidad con breves textos polémicos, como el que escribió el propio Sergio hace un par de años a cuenta del Premio Nacional de Poesía. Ahora, Sergio y Juan Manuel han invitado a un puñado de amigos y conocidos de la casa a que hablemos de nuestras novedades con motivo de la Feria del Libro de Madrid, aun a sabiendas de que pocos libros pasan más desapercibidos en las casetas que los nuestros. No sé por qué motivo, me ha tocado ser el primero en hablar. Es un cuestionario breve, pero hemos intentado que tuviera algo de jugo, de gracia. Estad atentos, pues habrá nuevos invitados a lo largo de estas dos semanas.
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5 comentarios:

Índigo dijo...

Oído cocina. Seguiremos atentos.

Miguel Ángel Yusta. dijo...

Un imprescindible y acertado estudio. Me alegra haber recalado en esta bitácora desde la lectura de tus poemas en la "red"... Un abrazo.

Jordi Doce dijo...

Gracias, Índigo, Miguel Ángel... Un placer teneros como lectores. Abrazo, J12

george dijo...

Sin duda.

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un abrazo,
G

Jesús Jiménez Domínguez dijo...

Quince años ya! Cómo pasa el tiempo.

Un abrazo.