El bullicio del juego espanta al orgulloso.
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Los latidos del corazón son nuestra primera forma de aplauso.
BITÁCORA DE JORDI DOCE. Autor de los poemarios Lección de permanencia (Pre-Textos, 2000), Otras lunas (DVD, 2002) y Gran angular (DVD, 2005), en prosa he publicado Hormigas blancas, Imán y desafío, Curvas de nivel y La ciudad consciente. Además de traducir la poesía de W. H. Auden, William Blake, Anne Carson, T. S. Eliot, Ted Hughes, Charles Simic y Charles Tomlinson, entre otros, actualmente coordino el área de poesía de Hotel Kafka.

3 comentarios:
Cómo recuerdo los latidos, batiéndose a manos llenas... Y me doy cuenta de que sin la agudeza de tu observación, hubieran muerto sin darse cuenta.
Gracias por reivindicarlos, en su silencio agitado... Merecían aplaudir tu voz.
Gracias, Susana, eres muy generosa. Me alegra saberte por aquí. Abrazo, J12
Los latidos del corazón son nuestra primera forma de aplauso.
es maravilloso y certero
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