lunes, junio 08, 2009

novena

   
Gente que sólo se reconoce mutuamente en los sueños de los demás.

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Todo está a su alcance, y se ahoga.

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Querer es poder, el lema de los pragmáticos. Y qué pobreza sus querencias.

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Calles cuya belleza sólo es posible apreciar desde un coche.

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El niño junto al rompeolas, nervioso y risueño ante los golpes de mar. Quisiera ser ese niño para que alguien como yo escuchara esa risa.

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El regreso es siempre a otro lugar.

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Abrió la boca, se metió la mano en la garganta, y uno a uno fue sacando a todos los que había sido en el pasado. Luego quedó flotando en el aire.

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El borracho que caminaba haciendo eses. Luego se acostaba en ellas y dormía plácidamente. Todo fue bien hasta el día en que se transformaron en serpientes.

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Distingue a las mujeres de su vida por lo distantes que se volvían al dormirse.
   

5 comentarios:

Susana dijo...

Me quedo con las dos últimas partes. Es más, decido hacerme devota de tus hallazgos. Amén, padre Doce...

Jordi Doce dijo...

Gracias, Susana. Si te digo la verdad, que me conviertas en cura no es que me haga mucha ilusión, precisamente. Pero lo entiendo por el lado bueno, claro que sí. Abrazo, J12

Susana dijo...

Pues no soy yo mucho de curas ni de otras sectas, pero con ese título tuyo... es que me ha sonado a rezos. Eso sí, insisto, mucho mejor un poeta que un portasotanas, e infinitamente mejor un poemario que un informe de Irlanda... Abrazos para ti también.

Tera dijo...

"Distingue a las mujeres de su vida por lo distantes que se volvían al dormirse".

... lo distantes que se volvían al dormirse...
... lo distantes que se volvían...
... lo distantes...

Perfecto.

Jordi Doce dijo...

Mil gracias, Tera, y tienes razón, Susana: yo mismo señalé el camino con mi título, por eso de que eran nueve frases. Pero, en fin, nosotros a lo nuestro, lejos de sotanas y alzacuellos. Abrazos, J12