lunes, junio 15, 2009

en el parque 7

Ahora, mientras observo el azul sombrío y denso del cielo o el resplandor maduro de la hierba bajo las farolas del Retiro (con esos hoyuelos de negrura que parecen charcos plantados, a modo de avance o de aviso, por el mar de la noche), compruebo una vez más que hay colores que son de tal forma ellos mismos que inevitablemente empiezan a ser o a deslizarse en otro.