sábado, enero 10, 2009

coloquiando

Con motivo de la publicación de La vibración del hielo, Ángel Gómez Espada ha tenido la gentileza de hacerme una entrevista para el nuevo número de la revista virtual El coloquio de los perros. Considerando la pereza que me produce explicarme por extenso (la he tenido en mi escritorio, sin contestar, casi dos meses), creo que no ha quedado del todo mal, aunque se nota que las respuestas estás escritas y no habladas. Les falta esa frescura de la charla, esa tensión inconfundible de lo que improvisamos sobre la marcha. Por lo demás, ha sido una buena oportunidad para poner en claro algunas ideas. Vaya una cosa por la otra.

6 comentarios:

AnadelasTejasrojas dijo...

http://cornelivs.blogspot.com/

Óscar Santos Payán dijo...

La leeré con gusto y despacio y seguro que disfruto. Espero verte pronto. Un abrazo

marisa dijo...

La he leído y me parece muy interesante tu análisis de los nuevos "soportes" de transmisión y del desconocimiento de la poesía española más allá del ámbito hispánico y tu reflexión sobre la creación poética. Un lujo, la verdad.
Un abrazo

Jordi Doce dijo...

Gracias, Marisa, el lujo es tener lectores tan atentos y generosos como tú. Me preocupaba (y me sigue preocupando) el tono algo envarado de las respuestas, pero es que al responder por escrito no se termina nunca de encontrar el tono. En cualquier caso, me alegra que te haya gustado. Abrazo. J12

Jordi Doce dijo...

Ah, Óscar, nos vemos cuando quieras. A ver si me paso un día por Alcalá. Abrazo, J12

Apostillas literarias dijo...

He leído que eres gran conocedor de la obra de Ray Bradbury y quiero hacerte una consulta: Hace años leí un cuento de Ray Bradbury que me fascinó. No recuerdo en que libro está o cómo se llama el relato. Ojalá lo conozcas, quisiera saber donde encontrarlo (en que libro) y cómo se llama el cuento.

El relato cuenta lo siguiente: una señora mayor estaba en una nevería cuando llega un joven. La señora pide un helado de chocolate con vainilla y miel y el joven le dice que es un helado extraño. Y así inician una amistad. Él va a visitarla y cada vez que llega a la casa de la señora ve en su balcón una maceta con un geranio. Pasan muchas tardes juntos: hablan mucho, leen poemas juntos, toman vino alrededor del calor de una chimenea. Un día, él está buscando en su casa un poema que leyó en un viejo periódico que guardaba y quiere llevárselo a su amiga, y mientras busca ese poema ve en ese antiguo periódico la fotografía de una hermosísima y joven mujer cuyo nombre era el de su amiga. Queda impresionadísimo y corre a la casa de la señora, de la que ya se había enamorado, y al llegar ve que el geranio no estaba en su balcón, esto le extraña. Sube corriendo y se encuentra la puerta abierta y que la señora no estaba. En la mesita junto a la chimenea había una carta que decía: "En otra vida, cuando llegues a una heladería y escuches a una joven que pide un helado de chocolate con vainilla y miel, sabrás que soy yo".

De antemano, muchas gracias.

Recibe cordiales saludos.