jueves, enero 22, 2009

personas del verbo

Esa segunda persona que entre nosotros aclimató Cernuda (en «Nocturno yanqui», por ejemplo) y que algunos han imitado con mejor o peor fortuna, ese «tú» de suaves maneras que el «yo» adopta como máscara para hablar consigo mismo, ¿no es tal vez una forma sutil de convertir al lector en intruso o voyeur, de hacerle sentir como un entrometido que espía una conversación privada? Entre el «yo» y el «tú» se establece un abrazo férreo y exclusivo, una correspondencia biunívoca que hace de la tercera persona, de «él»/«ella» (un lector cualquiera), alguien no deseable, una figura para la que no hay lugar y a la que, como mucho, se tolera como visitante ocasional, sin derecho a réplica. Ni siquiera puede hacer de testigo ratificador porque es él, más bien, quien queda en entredicho por el poema, por esa violencia solipsista que gira velozmente como una espiral, soltando su látigo contra el resto del mundo. El lector se asoma a los versos como un niño a la disputa de sus padres, semioculto tras la puerta, y como un niño comprende el sentido de la discusión mucho mejor de lo que ellos creen. Pero nunca deja de sentirse como un intruso.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Es muy curiosa y digna de pensar esta reflexión tuya, Jordi, sobre todo si considero que con el "nosotros" retórico de la narración clásica sucede casi todo lo contrario... lo cual no haría sino corroborar lo que dices. Hay aquí casi un ensayo a la vuelta de la esquina, diría yo.

Ricardo Bada dijo...

Así mismo es curioso y digno de una reflexión el que yo te enviara el anterior comentario firmado con mi nombre, Ricardo Bada (detesto el anónimo, y más en la red, donde ampara y protege cualquier desafuero y sobre todo cualquier cobardía), y la máquina me lo haya convertido en un "Anónimo dijo..."

Jordi Doce dijo...

Gracias por tu apreciación, Anónimo desembozado en Bada. La idea tiene que ver con algunas apreciaciones de Benveniste sobre las personas verbales y creo que, en el caso de Cernuda, puede arrojar algunas conclusiones. Si hay tiempo y si hay ganas, podría desarrollarse, pero tampoco pasa nada por dejar las cosas apundas. Abrazo.

el loco dijo...

Existe un saber del cuerpo que no es pensable, desde la conciencia con que concebimos el mundo, especialmente el de el arte.....
pero bueno, no deja de ser esto una paja mental mas...
un abrazo

luna dijo...

Jordi! Que serio te pones en la radio, que bonico!

luna dijo...

http://lunamiguel.blogspot.com/2009/01/9-fsforo-policromado.html

ah! al fin el texto que habla un poquito de Kunze!