domingo, septiembre 20, 2009

el visitante


Avanzó entre las tumbas del viejo camposanto
buscando una inscripción, un nombre familiar.
El sol brillaba ecuánime sobre cruces y lápidas
perfilando las muescas funerarias
con su buril de sombra.
Oyó voces lejanas, un coche que arrancaba,
pero evitó volverse. Mejor pisar la hierba,
caminar junto al muro tachonado de musgo
entre mosquitos perezosos
y allí, como quien cumple una vieja promesa,
arrodillarse lentamente
y limpiar con las manos la piedra de otro tiempo,
la firma irrevocable que justifica un viaje:
su propio nombre.
                 

3 comentarios:

baudelaire3 dijo...

Estimado Jordi: excelente poema, muy contenido, muy misterioso. Salvo el verso final, ese giro que es un poco, perdóname la palabra, facilista. Lo digo con toda la humildad del mundo, ese poema merecía, a juicio de este lector, otro cierre, menos sensancionalista, más acorde con el tono del poema. Como por ejemplo en "Entonces", poema publicado en esta bitácora el 3 de Septbre. del año en curso. Allí todo cierra sobre sí mismo. "El visitante", en cambio, con todo lo que me gusta, creo que merece revisar el último verso.

Saludos cordiales,

vuestro lector

CGO

luna dijo...

una visitante escondida


*

Jordi Doce dijo...

Gracias por tu lectura, Baudelaire3 o CGO. Es posible que tengas razón, y que el final peque de efectista. Por otro lado, es un final que se me impuso desde el principio, como una consecuencia lógica (dentro de una lógica, digamos, borgiana) del comienzo del poema. Lo pienso un poco más. ¿Quizá quitando "propio"? Un saludo, J12