jueves, diciembre 18, 2008

como instrumentos musicales


Hace poco leí en la red que Tom Clark (1941), el autor de este poema, estaba enfermo y pasaba por graves apuros económicos después de una vida dedicada a la docencia y la edición casi artesanal de poesía (en Estados Unidos, el no disponer de seguro privado es un riesgo que se paga muchas veces con el desahucio y el abandono social). Yo recordaba una foto suya en que aparecía sonriente, lleno de vitalidad, con aire de hippie despreocupado, y me costó relacionar aquella imagen con su estado actual. Este poema sigue estando para mí tan vivo como el primer día, desde su arranque vagamente surrealista hasta los últimos versos, de una intensidad y limpidez memorables.


Poema

Como instrumentos musicales
abandonados en el campo
las partes de tu sentimiento

se disponen a conocer una quietud
la pura conversión de tu
vida en arte parece destinada

a no suceder nunca
no te importa
te sientes espiritual y alerta

como debe sentirse el aire
al girar en el cielo azul
sientes que

nunca podrás tocar algo o a alguien
de nuevo
y entonces lo haces


Trad. J.D.

7 comentarios:

ana dijo...

Es una maravilla

Óscar Santos Payán dijo...

No había leído nada de este autor y me gusta. Gracias por regalarlo. Tus poemas japoneses me gustan. Ya hablamos ayer de tus aforismos y me encantan. Hay que dar a luz algo donde estén recogidos. Un placer verte ayer. Un abrazo

José Luis Gómez Toré dijo...

Yo tampoco había leído nada de este autor y la verdad es que el poema invita a leer otros textos...
Me gusta mucho cómo usa la palabra "sentimiento" en el poema. Es una palabra de la que se ha abusado tanto que se ha convertido en trivial (a fuerza de sacralizarla: como si todo sentimiento tuviera un valor en sí, como si no hubiera sentimientos mezquinos o banales). Sin embargo, en el poema se abre un sentido nuevo, que nos reconcilia con una palabra tan devaluada. Supongo que no se le puede pedir más (acaso tampoco menos) a un poeta.

Jordi Doce dijo...

Me alegra mucho que os haya gustado este poema. Lo leí en una vieja antología de poesía norteamericana editada por Penguin (edición de Donald Hall). Durante muchos años aquella antología era mi ventana abierta a ese mundo. Creo que Clark debía tener veintitantos años cuando escribió este poema. Dio en la diana, sí.

Muy lúcida tu apostilla, José Luis. Sí, aquí "sentimiento" debe entenderse más bien, creo, como "estado de ánimo", disposición--de ahí el uso del verbo "disponer" en la segunda estrofa.

Un abrazo, Ana, Óscar. Ya hablaremos de tu propuesta algún día, y de más cosas--las importantes de verdad.

Tera dijo...

Hola, Jordi, me gustaría saber si puedo poner en mi blog tu traducción de este poema. La leí aquí hace un año y me sigue pareciendo perfecta.

Un abrazo

Jordi Doce dijo...

Claro que sí, Tera, por supuesto. Tienes todo mi permiso. Basta con citar al autor de la traducción. Me alegra mucho que te guste, de corazón. Abrazo, J 12

Tera dijo...

¡Muchas gracias!