lunes, diciembre 01, 2008

guillevic, «diálogos» 1



– Se aburre, ese campanario.
– No.
– ¿Cómo lo sabes?
– Se caería.



– ¿Y el cielo?
– Ahí está.
– ¿Y no le dices nada?
– ¡Que mire!



– Esta puerta.
– La conozco.
– Sordomuda.
– Por fuera.



– Ese paseante.
– Pasa.
– Tal vez quisiera...
– Tal vez.



– Otra piedra.
– No es seguro.
– ¿Cómo?
– No hay más que una.



– La hoja cae.
– No lo sabía.
– La teja cae.
– Lo había predicho.



– ¿Por qué esta barrera?
– Vete a saber.
– ¿Quién lo sabe?
– Ni tan siquiera ella.



– Y el verano, ¿puede durar?
– Pues claro.
– ¿Pero mucho, mucho tiempo?
– Todo un instante, tal vez.



– Un páramo, ¿qué es?
– Un espacio que muerde.
– ¿A quién?
– Al espacio.



– El reloj de pared.
– ¿Qué hace?
– Se acostumbra.
– A repetirse.



– Llaman a la puerta.
– Es el viento.
– Entonces, ¿por qué ese miedo?
– ¿Qué viento es?



– Bajo el suelo.
– Un techo.
– ¿Entre los dos?
– Lo que cuenta.



– Lo que quieres.
– Bastantes cosas.
– Se ahuecan ante ti.
– Luego existo.



– Una bola que rueda.
– Para eso está.
– ¿Y cuando no rueda?
– Es una bola.



– Las puertas.
– Me dan miedo.
– Pero duermen.
– ¿Sobre qué?



– Otro muro.
– Hace falta.
– Pero ¿un muro para nada?
– Es lo que hace falta.



– Con prismáticos.
– Es bastante triste.
– ¿Por qué?
– No alargan los brazos.



– Un guardia de guardia.
– En pleno campo.
– ¿Y qué guarda?
– El horizonte, tal vez.



– Hay cinco continentes.
– No se me dan bien.
– ¿Qué?
– Las divisiones.


1971-1976


Trad. J. D.

de Autres (poèmes 1969-1979), Gallimard, París, 1980; Diálogos, Nómadas, Oviedo/Gijón, 2000.

3 comentarios:

luna dijo...

muy bonito el del horizonte.



en madrid ha nevado?


aqui por momentos.



un besito.

Jordi Doce dijo...

Sólo aguanieve, una decepción, yo que quería que nevara y que caiga medio metro de nieve en mi calle...! Un beso, J12

Óscar Santos Payán dijo...

¡qué difícil traducir! Sin embargo quien lo consigue nos regala poesía de poesía. Un abrazo