lunes, septiembre 15, 2008

reiner kunze / cba


Conocí la poesía de Reiner Kunze hace casi diez años, en la primavera de 1999, durante un viaje de una semana a Leipzig, Weimar y Jena. Fui allí a leer poemas gracias a la invitación de Rafael-José Díaz, que era entonces lector en la Universidad de Leipzig y que organizó un estupendo ciclo de lecturas poéticas titulado –si no recuerdo mal– Sonnenworte, literalmente: palabra de sol, o palabra solar. Un hermoso título que además rubricaba el sol espléndido, de primavera nórdica, del que disfrutamos durante mi estancia. Un sol que borró muchos de mis recuerdos –bastante más sombríos– de la visita que había hecho a aquella ciudad nueve años antes, en el verano de 1990, poco después de la caída del Muro.

Recuerdo haberle preguntado a Ines Griebel, alumna de Rafael que se encargó de la ingrata labor de traducir mis poemas, si podía recomendarme a algún poeta alemán contemporáneo. No dudó: dijo el nombre de Reiner Kunze, y poco después me puso en las manos uno de sus libros más recientes. Sobre la marcha fue traduciendo con su mejor español algunos poemas y me sorprendió, ya entonces, la capacidad de síntesis de Kunze, la fina ironía con que en pocos versos era capaz de sintetizar un recuerdo, una visión personal, una toma de partido ante las cosas. Uno de aquellos poemas –lo recuerdo bien– era “Huyendo del ambiente literario”, un prodigio de elipsis y buen humor –casi un aforismo– que dice así: “Ellos no quieren tu vuelo, / quieren las plumas”. Aquellos dos versos terminaron de convencerme.

Quedamos, entonces, en traducirlos juntos: ella me iría enviando versiones literales con aclaraciones y comentarios que me permitieran captar los matices y ambigüedades del original, y yo los iría reformulando en el español más sintético y cortante de que fuera capaz. Y así estuvimos algunos meses, hasta que me di cuenta de los peligros de aquel trabajo. Yo no sabía alemán, y mi ignorancia me coartaba, me impedía moverme con libertad a la hora de jugar con las palabras, de ensayar alternativas en español. Creo que si hubiéramos podido reunirnos en persona cada cierto tiempo todo habría sido más fácil. Pero el diálogo era por carta, y así me resultaba difícil avanzar con la continuidad necesaria. Así que, finalmente, lo dejamos correr, no sin haber traducido un puñado de poemas de su libro auf eigene hoffnung, publicado (sigue en catálogo) por Fischer Verlag en 1981.

Viene esto a cuento porque hemos conseguido invitar a Reiner Kunze a leer poemas aquí en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes. Será el martes 30 de septiembre a las ocho de la tarde, en la Sala María Zambrano. Se cumple, pues, un viejo deseo personal, y la posibilidad de escuchar en público a uno de los grandes poetas alemanes actuales. Un poeta poco conocido entre nosotros, eso sí, aunque Jesús Munárriz y Jaime Siles, entre otros, le hayan traducido con fortuna. Siles, precisamente, acompañará a Kunze en la mesa y, además de presentarle, leerá sus traducciones de los originales alemanes. Así que, a modo de anuncio publicitario, copio la nota biográfica que hemos colgado en la página web del CBA, así como una selección de los poemas que Ines Griebel y un servidor tradujimos en su día y que definen a la perfección la mezcla de lirismo y fina ironía de Kunze, esa sutileza con que se acerca a lo más cotidiano para alumbrarlo desde un ángulo inédito. Buen provecho. Y, si vivís en Madrid o alrededores, no dejéis de acercaros. Valdrá la pena, seguro.


Reiner Kunze nació en Oelsnitz (macizo del Erz, región minera alemana) en 1933. Pese a sus orígenes modestos, estudió Filosofía y Periodismo en la Universidad de Leipzig, donde se dedicó un tiempo a la docencia. Sus primeros poemas vieron la luz en 1953 en la revista Neue Deutsche literatur, y seis años después, en 1959, apareció su primer poemario, Vögel über dem Tau [Pájaros sobre la escarcha].

Su descripción crítica de la vida cotidiana en la República Democrática se dio a conocer en 1976 en la República Federal; esa breve obra en prosa (Los años maravillosos, Sudamericana, 1979) tuvo un éxito arrollador, pero hizo insostenible su permanencia en la Alemania Oriental. Su obra ya no se editaba allí, y sólo podía leer sus poemas en público con grandes dificultades. En 1977, tras aprender un oficio, emigró a Alemania Occidental.

Entre sus libros de poesía cabe destacar Widmungen (1963), Auf eigene Hoffnung (1981), Gespräch mit der amsel, frühe Gedichte (1984), Eines jeden einziges Leben (1986), Ein Tag auf dieser Erde (1998) y Lindennacht (2007). También es autor de narraciones infantiles como El león Leopoldo (1970) y El gatito (1979).

Ha traducido al alemán la obra de diversos poetas checos, entre otros la de Jan Skácel.


Poemas

VIAJE NOCTURNO

Desde una luz que avanza, dirigirse
hacia una luz

Hacia la posibilidad de una luz

Hacia el interruptor
que nadie ha de tocar

Bajo su lámpara
tú duermes



EXCUSAS TRAS EL VIAJE
¡Nada de alcohol!
(mi mujer, en funciones de médico)


1

Sin excepción, el hígado se abstuvo
de cerveza en Pilsen

Dio un traspié
en los viñedos de Melník (le persuadieron los recuerdos

de aquel diluvio
que fue nuestro primer techo)

En una bodega de Znaim, junto al bramido
del tempranillo, rompió
su matrimonio de conveniencia con el agua (ya sabes, la luz
de Moravia, la luz del sur, la vieja
celestina)


2

Perdóname tu soledad el día en que muera
antes: la garganta, comprendes, la garganta, la hermana seca
del hígado...



PÁGINA DE UN DIARIO DE 1974
para Karl Corino

1

Lo selvático podría estar
en mí

(Ya no te amenazan
todas las hachas

Una vena de agua
bajo las raíces)


2

Mas yo no quiero corear
por ley

(Más bien extender nuevas ramas, resistir
el hacha

Más bien las varas de zahorí de las raíces
ramificarme a cada instante)



MOTIVOS PARA GUARDAR EL COCHE
¡De nuevo en el garaje!
(mi hija, al mirar el escritorio sin nadie)


Son las
grandes distancias, hija mía

Las distancias
de una palabra a la otra



CONVALECENCIA

Hagamos, corazón, un trecho del camino
con las zarpas de un gato

Bastan algunas piedras, que las uñas
se afilen en ellas amablemente



CARDO ESTRELLADO

Apretarse
contra la tierra

No hacer sombra
a otros

A la sombra de los otros
brillar



EL DESFILADERO EN LAS MONTAÑAS

Se despeña el arroyo desde la altura, el monte
muestra el abajo

La dirección, que pesa en nosotros, los vivos



LOS GRANDES PASEOS

Los grandes paseos, en los que no
recogemos nada

Siempre la mano del otro va contigo



A UN ACTOR QUE PIDIÓ PROLONGAR SU PAPEL

Nadie nos prolonga nuestro papel
en la vida

Debemos representarlo bien, bien

Aunque sea mudo



DONDE VIVIMOS
para Félix, mi nieto

Donde al alba el canto del gallo
apenas si domina
los coches del valle

apenas

Ven a apoyar al gallo



ERASMO DE ROTTERDAM

Él sabía lo que saben los puentes: unen
sobre el agua lo que bajo el agua
está unido

Mas una orilla fue ciénaga,
la otra fuego



MOTIVO ANTIGUO

Si el cuerno de caza resuena,
ponerse de lado de la jauría

Si el salvaje está muerto, los cazadores tienen
buena memoria



ASTRONÁUTICA EN EL COCHE DEL INVITADO

Aún no debemos volver a tierra, aunque
nos adherimos a ella

Aún el último objetivo de la cámara
no ha sido revelado

La noche nos adelanta al vuelo, la foto de llegada
será la que decida

En los parabrisas hay alas
de diminutos ángeles muertos



POSIBILIDAD DE ENCONTRAR UN SENTIDO
para M.

Por los desgarros de la fe reluce
la nada

Mas ya el guijarro
toma el calor
de la mano



PAGINA DE UN DIARIO DE 1975
Karlsbad, sanatorio Thomayer

1

Imágenes aún de obras abandonadas
tras el párpado cerrado: tierra levantada
como una pregunta cuya respuesta nadie sabe, como
si la confianza la levantara
sobre el movimiento de la tierra

Alguien –el único, parece– se dedica a cubrir
una de las seis torres en forma de cebolla
de la iglesia rusa

Mi siesta es una delicada chapa de cobre
bajo su martillo


2

Así despierta el proletariado
a los poetas que duermen y que a veces

deben dormir



GALLOS JÓVENES

Llevan en sus gargantas
pequeñas rupturas que dispersan sus tonos
por el prado

Tonos que cortan cristal

Los gallos jóvenes cantan sin descanso

En las noches de calor
cuelgan de la percha
con sus picos abiertos



VERANO EN L.

La repartidora limpia el buzón del pueblo
quiere darle el resplandor de la esperanza
en una carta

Las vacas tendidas se atornillan las orejas
como helicópteros,
sin levantarse del suelo
siquiera un milímetro

El ratonero traza círculos
sobre la sangre



HECHOS

1

Gamberros embriagados habrían buscado
la provocación, informó por la mañana
la agencia de prensa de la capital

Uno se quemó
en público

Quien quiera controversia que
queme alcohol


2

Se ha conseguido restablecer el orden
entre la población, informó la agencia de prensa
por la tarde

Quien quiera controversia la pertenencia
de los paracaidistas a la población



AMULETO MONTAÑÉS
contra las heridas externas e internas

En los pedreros
saltar

o bien huir


traducción de Ines Griebel y J.D.

2 comentarios:

Luna Miguel dijo...

GALLOS JÓVENES; me ha gustado especialmente. Sobre todo ahora que vengo de pasar unos dias en el cortijo de mi marido. Escuchando gallos y lunas rotas.



Un saludo!

El puente dijo...

Para mí los gallos son los jóvenes poetas que todavía cantan, son los poetas que resisten.