Seductora predilección de ciertos espíritus por el desierto, ese paisaje vacío y
desolado donde la vida juega a desdecirse, como si sólo en él, bajo su cielo protector, descubrieran el
peso y la valencia de su andar, o –valga la paradoja– como si sólo en lo
ilimitado fueran capaces de vislumbrar sus propios límites.
"Es peor que el 2001 porque ya no es que la gente no puede llevarse un
libro; directamente no entra"
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*Daniel Gigena *publicó el siguiente artículo en el diario *La Nación*, el
pasado 3 de julio. En él consigna el mal momento que están pasando las
librer...
Hace 5 horas


4 comentarios:
Luz, agua, arena, espejo. Y reflejos.
¡Mira que eres bueno! ;)
La atracción del desierto, en mi caso, se debe a que (no tengo ni idea de porqué) pareciera que el Tiempo y el Espacio desaparecieran o quedaran suspendidos en alguna parte fuera de nosotros.
En el desierto, en la soledad, uno se reconoce, se encuentra o se busca mejor.
Qué bien lo has dicho, Jordi.
Gracias, Paz. Gracias, Índigo. Qué bien teneros como lectoras. Abrazo, J12
La palabra desierto la asocio con Jesùs ,quien buscaba tranquilidad y paz solo en èl,alejado de la muchedumbre y del caos de la ciudad.Optimo poema. Un abrazo.Paola L.
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