Es amable y locuaz, se explaya
con detalle y voz atropellada sobre cada paso de la gestión, dice esto y
aquello, aclara el porqué de sus decisiones, en resumen: no para de hablar. Uno
espera que el simple trámite de enviar unos sobres por correo termine cuanto
antes, pero se ve aguantando a pie firme una crónica minuciosa de las entrañas del
servicio postal. Debe creer que así da más empaque a su tarea, o que transmite la
seguridad de un profesional, pero no entiende que tanta explicación sólo despierta recelos e impaciencias. Me gustaría hablar con él de otras
cosas, hacer alguna broma, y no esta retransmisión en directo de su labor. Soy
injusto, lo sé, y esto es quizá lo que menos le perdono: que su cháchara inofensiva
me vuelve mezquino.
"Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno" y otras traducciones
(1)
-
Las siguientes reflexiones de *Martín Arias Goldestein* fueron publicadas
en *Diario Red*, de España, el pasado 5 de junio. Lamentablemente, su
artículo ...
Hace 4 horas

1 comentario:
Irónicamente divertido.
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