Es amable y locuaz, se explaya
con detalle y voz atropellada sobre cada paso de la gestión, dice esto y
aquello, aclara el porqué de sus decisiones, en resumen: no para de hablar. Uno
espera que el simple trámite de enviar unos sobres por correo termine cuanto
antes, pero se ve aguantando a pie firme una crónica minuciosa de las entrañas del
servicio postal. Debe creer que así da más empaque a su tarea, o que transmite la
seguridad de un profesional, pero no entiende que tanta explicación sólo despierta recelos e impaciencias. Me gustaría hablar con él de otras
cosas, hacer alguna broma, y no esta retransmisión en directo de su labor. Soy
injusto, lo sé, y esto es quizá lo que menos le perdono: que su cháchara inofensiva
me vuelve mezquino.
ÚLTIMAS CRÍTICAS ANTES DEL APAGÓN (3): TIBURÓN EN EL CUATRO DE JULIO
-
[Peter Benchley, *Tiburón (50 aniversario)*, trad.: Javier Calvo, Planeta,
2025, págs. 416]
*When those uptight Europeans complain about American vulga...
Hace 5 horas

1 comentario:
Irónicamente divertido.
Publicar un comentario