Son
tres y hablan a voces, salpicando el diálogo con insultos cariñosos mientras esperan
al pie de un cruce. De pronto, oímos a uno decir: «En Madrid, ahora, los
saurios se venden como caramelos». Por su mezcla perfecta de disparate y sequedad realista, la frase nos recuerda esta otra que oyó por azar un amigo poeta: «En
Madrid es más fácil conseguir un león que un enano».
Una correspondencia con Jesús Aguado (1)
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Hace cuatro meses, la escritora Valerie Miles nos invitó a Jesús Aguado y a
mí a mantener una correspondencia para la sección homónima de la revista *Cuader...
Hace 2 horas

1 comentario:
Pasear, escuchando a los viandantes y dejando a un lado los cascos, tiene sus recompensas.
Abrazo, J.
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