Envuelto
finalmente por el sueño, he cerrado los ojos y he dejado el libro abierto sobre
el vientre. Hacía años que no sentía el peso del papel en el cuerpo. Siempre
dejo la lectura a un lado, en el sofá o en la mesita de noche. Esta vez he
sentido con sorpresa –casi un sobresalto– el alivio protector del libro, su
tibieza. Y me he puesto a dormir con perfecta placidez.
'Books Consoled Me When I Was a Child'
-
It’s a commonplace to say you can read a serious reader’s autobiography on
his bookshelves. For some of us you can say the same of the libraries we’ve
pa...
Hace 7 horas

1 comentario:
Así puede ser cuando se siente la calidez y el sosiego del libro.
Abrazo.
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