Eduardo
Arroyo no fue solo un espléndido pintor y dibujante, un artista en toda la
extensión de la palabra, sino un escritor más que notable. La lectura de sus
memorias, tituladas Minuta de un
testamento, me impresionó. De esa lectura, y de la frecuentación
intermitente de su obra, surgió este escrito, «Retrato del artista en el ring»,
que publiqué en su día (allá por el 2012) en la revista Minerva del Círculo de Bellas Artes. Creo que ahí se dicen cosas
sobre la obra de Arroyo que son aplicables a la creación en general, o eso me
ha parecido al releerlo. Descanse en paz.
. El vértigo de la creación según Enrique Vila-Matas
-
Enrique Vila-Matas está de vuelta con un libro jubiloso que nos sumerge en
las obsesiones de la figura del escritor. Nacido en Barcelona en 1948,
traducido...
Hace 3 días


