Ayer por la noche, casi a punto de
dormirme, el ruido de la lluvia en las persianas… Mediados de octubre y el agua
cae con ganas, en rachas generosas que ponen un filo de hielo en el aire. Pensé
que la escritura debía tener ese ritmo, esa soltura, llegar al cuaderno como
quien no quiere la cosa y a la vez sin reservas, insistente y pródiga, impulsando
sus frases como gotas de agua en el cristal. Me dormí con ese ritmo en la
cabeza y hoy, al despertar, tardé en salir de mi sueño, como si las aventuras
de la noche fueran la casa en cuyo techo la lluvia debía seguir repicando, incubando
palabras.
Confianza y policía
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"La experiencia enseña a no confiar en la policía. Cuando menos te lo
esperas se ponen al lado de la ley."
(Sam Jaffe en *La jungla de asfalto*, 1950, d...
Hace 8 horas



