domingo, diciembre 21, 2008
john burnside, «ratones de campo»
Pienso en ellos como invitados.
Lo más cerca que estamos, en este pulcro barrio, de lo salvaje,
ese olor en el cobertizo
como a cicuta, o estos jirones de papel
donde una vez tuvimos bulbos o semillas;
ese deslizamiento de hueso y piel
que persiste, en un sueño semiolvidado,
durante semanas, no más
consistente que el viento que escuchamos
detrás de las tertulias y los telediarios; una corriente oculta
de calidez y espanto, viva bajo el hogar
que sólo es nuestro a medias, compartiendo su miedo,
como si nuestras vidas estuvieran escritas en el aire
o cifradas en polvo
igual que almizcle, o un rastro.
Trad. J.D.
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