Frases muy particulares que no sólo valen menos fuera de su contexto original, sino que pierden todo su valor en otras bocas: están asociadas a sus dueños como el pétalo a la flor. Decirlas es un pecado de nuevo rico, la demostración más palpable de que no se ha entendido nada.
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Palabras que abandonan su lugar en la frase y vagan, como gatos raídos o viejos elefantes, buscando un lugar tranquilo donde caerse muertas.
. El vértigo de la creación según Enrique Vila-Matas
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Enrique Vila-Matas está de vuelta con un libro jubiloso que nos sumerge en
las obsesiones de la figura del escritor. Nacido en Barcelona en 1948,
traducido...
Hace 3 días

1 comentario:
¡Caray! Te gusta romper la tranquilidad, ¿no?
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